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lunes, 17 diciembre 2018

Soy mamá de 4 y me sigo sintiendo Mamá Primeriza

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La experiencia, sin duda, ayuda cuando comienzas a pensar en tener un segundo hijo. Pues, ya pasaste por todo lo que tenias que pasar con el primero, y con el segundo se hace más fácil. Esto es lo que he pensado con el tercero y con el cuarto, y quizás si tienes más de 4 hijos, tú también lo has creído de esta forma. Pero, en el fondo, no es así.

Por años, se ha subestimado a las madres primerizas. Cuando quedé embarazada de mi primera hija, recuerdo perfectamente mis emociones mientras me realizaba el test, fueron los 3 minutos más eternos de mi vida. Ahora multipliquemos ese tiempo por 5 veces más, porque me hice muchos tests, para confirmar y re-confirmar que lo estaba. Por lo tanto, del miedo pasé al llanto, del llanto a la risa y de la risa al miedo, y del miedo a una incertidumbre que me acompañó durante los 9 meses y hasta ahora.

Si bien hay una orientación general, nadie es capaz de explicar bien de que se trata estar embarazada y tener un hijito, te apoyas 100% en la matrona y en el ginecólogo, y en quien tienes más cercana al escalafón de experiencia materna. Y para ser honestas con nosotras, la realidad es otra. El miedo a equivocarte es terrible, y la presión por hacerlo bien es aun mayor.

Me sentía lejos de la imagen de placidez post-parto que irradian las publicidades de leche o pañales, era puérpera y estaba cansada hasta límites indescriptibles. Estaba emocionalmente débil y sintiendo que atravesaba un túnel, en donde algunos de sus tramos, se volvían bastante oscuros. Para peor, a ese cuadro se sumaba “la gente”. Y bien sabemos que, “la gente” siempre está diciendo cosas (en la clínica, en las salas de espera, en la cola del súper), lo cual coopera para que, por más racional que seas como madre, por más que entiendas que esos comentarios no tienen siquiera que resultar atendibles, decidas tomarlos y repensarlos en el preciso momento en el que te percibes más culposa y agotada. Entonces el daño está hecho.

Recuerdo perfecto que los 3 primeros años de mi hija en el Hospital nos conocían muy bien, porque siempre preferí llevarla donde respondieran mis dudas para quedarme tranquila, luego fue mermando la inquietud, porque nació mi segunda hija, y en cada control la calma llegaba. Si teníamos alguna duda, allá partíamos de nuevo al médico con las dos para resolver lo que estaba sucediendo. Me hubiera gustado más empatía, a veces los mismos profesionales son apáticos. Pero la verdad es que hacia oídos sordos a algunas cosas que me decían. El comentario común era, “pero si ya tienes más hijos ¿cómo se te va a olvidar tal cosa?“, o “¿cómo no vas a saber que hacer?”. “Hey! Cada niño es distinto, como no vas a saber eso tú que eres medico!?“, nunca lo he dicho y me río de esta frase, porque con mi cuarto hijo, ya la tengo en la punta de mi lengua y no dudaré en decirla.

Los “Tal vez no tengas leche”, “Le estás pasando al bebé tus nervios”, “Tienen que separarse un poco: les va a hacer bien a los dos”, “¿No tendrá frío?”, “Ese bebe tiene hambre”, Cualquier frase que empiece con “¿es normal que…?”, “¿todavía no gatea, camina, come…? (completa la oración), “¡Tiene los pies fríos! ¿Por qué lo dejas descalzo?”, “Demasiados brazos: lo vas a mal acostumbrar”, “Dura poco, disfrútalo (con tono de desagrado)” Y para rematar  “¿para cuándo el segundo?”, “¿ya cerraste la fábrica?”. Frases que lo único que hacen es sucumbirnos en una respuesta no pensada, que sale de ti, sin quizás realmente, querer responder eso.

Lo único que pedimos como primerizas es un respiro, y un “déjennos hacerlo bien o equivocarnos“. La felicidad de una madre primeriza, no es constante y cuesta sentirla, las cosas que nos hacen felices son, posiblemente, básicas, pero a nosotras nos llenan, como por ejemplo: hacerlo dormir en nuestro pecho o que se haya tomado toda la leche de la mamadera.

Soy, y seré por siempre, mamá primeriza, y con mucho orgullo lo digo y lo siento. No me avergüenza decir que me confundo, o se me olvida el carnet de control ya estando en el control, o que no llevo pañales para cuando hay salidas todo el día y planeadas, o que me frustro si no come todo lo que preparé, y podría continuar. He seguido mi corazón siempre, y nunca, les juro nunca, me he equivocado, la intuición de una madre, jamás falla. Así tu hijo tenga días de vida o esté en el colegio, o sea un adulto con una vida hecha.

Ser mamá primeriza lleva como nombre en tu vientre, una palabra que poco usamos y que a veces no la decimos en virtud del tiempo. Pero que la sentimos desde el día en que aparecen las 2 rayitas: AMOR. Y todo lo que hacemos durante el día y la noche, es por amor. Por lo tanto si sientes que te estas equivocando o que la frase “es el primero” inunda tu cabeza, la única forma de que te sientas mejor, es pensando en que todo lo que estás haciendo es con AMOR. Y que no hay nada de malo en ser primeriza, por que la primera vez nunca se olvida y tienes derecho a equivocarte, y a hacerlo bien. Como tú lo hagas es lo que hará la diferencia, lo que te hace única, y por lo que tu bebé te amará siempre.

Soy mamá primeriza de 4
Instagram @Tammmyal100 

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