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jueves, 10 enero 2019

Me olvidé de mis estrías, de mi ombligo arrugado y me dejé llevar por el placer

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Otra noche más y no pasó nada. El llegó del trabajo y le serví la comida, intenté comer con él porque en verdad lo extrañé un montón durante todo el día, pero los niños aun no se van a dormir como para poder conversar tranquilos. Cómo le digo que quiero estar con él, que lo extraño, lo agarro y me tiro arriba de él, como una leona en celo…No mejor no, me muero de la vergüenza, quizás así como estoy ya no le causo nada. 

Mejor espero haber si el quiere estar conmigo…quizás esta noche estemos juntos. Maldita Rutina. Quiero sentirlo como cuando nos conocimos, cuando hicimos el amor por primera vez, y ocupamos la caja completa de preservativos…sí, estuvimos toda la noche juntos , me acuerdo y se me aprieta la guata.

Como quisiera retroceder el tiempo solo para sentirlo otra vez, nos besamos y acariciamos sin tapujos, sin restricciones, sin ninguna preocupación que obstruyera el paso a la cama, era invierno y estaba  lloviendo…temblábamos los dos, no nos conocíamos en lo absoluto, en dos meses de salir un par de días, nadie se conoce! pero la química que sentíamos era de otro planeta, me volvía loca! Su piel, su olor, sus besos, sus manos…su respiración en mis caderas, todo era perfecto.

Si amigas…quedé embarazada, y todo se torno un poco mas complejo porque apareció la palabra mágica que tanto ronda nuestras mentes “PREOCUPACIÓN”.

Embarazada mi cuerpo suplicaba al suyo, todos los días!, y cada día recibí un no luego de que me saliera la pancita, él sentía mucho miedo, y del miedo no había erección, y la frustración y explicaciones terminaban por liquidar nuestros encuentros. Hubo , si…hubo, pero ya no como antes, ni con la frecuencia, ni con la intensidad…¿Fue mi
culpa? ¿Qué pasó?

Nacimientos, cuarentena, queríamos estar juntos, pero no había ni espacio ni lugar, la presión social era fuerte, teníamos que ser padres responsables, y cumplir con nuestra labor si no nuestros hijos serian unos pobres hijos del destino. Eso era lo que pensaba el resto, y lo que nos llevó a terminar en el hoyo mismo. Jamás nos dimos cuenta cómo llegamos a ese nivel y…..Nos separamos.

Separarnos nos hizo bien, me suena a ironía, pero sí, nos hizo bien porque después de una semana de llorar su partida, y de autoflagelo, me empoderé de mi, boté los cigarros, y no llamé más para implorar su regreso, me dije a mi misma: “Si regresa es porque de verdad me ama, pero yo no rogaré más ni a él ni a su familia,  ni un tarro de leche, ni un par de zapatos.”

Me saqué la cresta trabajando, y me comencé a sentir bien conmigo, pero no con mi cuerpo, porque había quedado llena de marcas que sabía jamás se borrarían.
El asunto es que mi cabeza ya estaba preocupada de mi, de mi hija y de  mi trabajo, compartía con amigas, pero mi corazón sentía su ausencia.

Un día aparece, y llora pidiéndome perdón, diciéndome que se había equivocado, que los pocos días sin mi le sirvieron para estar ahí pidiéndome perdón…

¿Quieren saber qué pasó?
Me olvidé de mi ombligo arrugado, de mis estrías, de mis pechugas caídas, nos descontrolamos, hicimos el amor de una forma tan desesperada, llena de deseo, de química y física…
Nunca más nos volvimos a separar…

El problema es que volvimos a caer en la rutina, y las preocupaciones…pero sabíamos algo, y aún lo sabemos: nos amamos y ni el triangulo de las bermudas nos separará.

Tras cada embarazo, mi cuerpo se fue deformando, yo me miraba y me faltaban tantas cosas, recuerdo que siempre conversábamos entre risas… pensando que seríamos millonarios. Yo le decía, “Mi amor yo me voy a operar y quedaré como la Kim Kardashian”, y él me decía …”Bebé para mi eres perfecta”, y siempre lo fui, pero yo pensaba que estaba destruida!

Saben cuánto cuesta poder ser libre en el cuarto con tu pareja, amor, amante, amigo con derecho, como quieras llamarle…cuesta mucho.

Contaré una anécdota que oí por ahí…antes de ser mamá quieres hacer el amor con la luz prendida y hasta con espejo, luego de ser mamá lo primero que sacas son los espejos, y luego las ampolletas!…quizás muchas se
sientan representadas, pero ¿saben qué? Una piensa tanta cuestión que al final pierde el tiempo, y ni siquiera tiene idea de lo que es un orgasmo! ¿Han sentido alguno alguna vez? yo los conocí a los 26! y dije raaaayos! ¡Qué hice toda mi vida!

A pesar de no quererme, igual lo intentaba…a veces con ropa, a veces sin luz, a veces sin querer, a veces con dolor de cabeza, a veces muerta de miedo a escuchar un…”si igual bien”. La frecuencia era muy baja, hablo casi 1 vez al mes! y solo por factores medioambientales y problemas propios que nadie te dice como solucionarlos si no que te
hunden más. A veces me llegaban los comentarios desafortunados, o algún chiste incomodo, que socavaban mi seguridad.

Ahora que resolví todos mis conflictos, estoy en modo selectiva, y a ti amiga preciosa, que lees lo que estoy escribiendo te quiero invitar a conocer tu cuerpo! explórate, tócate, para que tu puedas dar la indicación y no para que él solo termine sintiendo esa explosión de placer que nos hace tan bien. Nuestro clítoris es mágico!

Hoy con 4 hijos, me hago tiempo para todo, y ambos nos conocemos, estamos muy conectados, así que cada vez que podemos vamos! ya no me importa nada más que sentir mi cuerpo y el suyo, llegando los dos a
tocar el cielo, con cada beso y cada caricia…los complejos ….no! ya no quiero perder más el tiempo.

Gracias por leerme amiga, que jamás se te olvide que eres hermosa y mereces ser feliz.

@tammmyal100, un abrazo enorme para ti!

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