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jueves, 21 septiembre 2017

8 tipos de personas que «odiarás» después del nacimiento de tu hijo

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Sabemos que la llegada de un hijo, además de todo ese amor que trae, trae un grado de estrés importante para nuestras vidas. Las rutinas cambian, los horarios prácticamente no existen y por un período te sientes más fuera que dentro del mundo. A todo lo anterior, debemos sumarle algunas personas, que más que ayudar a sobrellevar este tren de emociones, hacen cosas que llevan a que, literalmente, comiences a odiarlas.

A veces, este “odio” es porque son completamente desubicadas. Otras, porque simplemente están en el momento y el lugar equivocado. Pero, tranquila. Este es un período de muchos cambios y, probablemente, tengas ese tipo de sentimientos de manera más frecuente. Pero no significa que los odies para siempre. Después te reirás de muchas cosas que hiciste durante este período.

¿Quiénes son estas personas?

Los ayudantes que no ayudan

Durante el embarazo, todos ofrecen su ayuda incondicional. Y también para el momento de llegar a la casa luego del nacimiento. Pero, ¿Qué es ayudar realmente? No es sólo estar ahí cuando nuestro hijo duerme y está “de buen humor”. La ayuda real es cuando nos estamos volviendo locas porque no para de llorar. Es justo en ese momento, que por arte de magia todos desaparecen.

Las visitas que piensan que están de vacaciones

Estas son las malvadas/os hermanastras/os de los ayudantes que no ayudan. Ellos viven muy lejos, y no pueden esperar para ver al bebé. Se van a “instalar” a tu casa durante todo el día. Pero, también esperan que los atiendan: desayuno, almuerzo y comida. ¿Qué es eso? Apenas puedes comer tú y ellos esperan que los atiendan. ¿Por qué? Obvio, están de vacaciones.

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Los amigos que llegan tarde

Un clásico. «Vamos a ir a verlos a las 13:00 hrs y llevamos el almuerzo. Ustedes no se preocupen de nada» te dicen la noche anterior cuando programan la visita. «Maravilloso» piensas y sigues «No tenemos nada en el refrigerador, así que nos viene de lujo». A las 11 de la mañana, tu bebé se quedará dormido y pensarás: «No, mejor yo no duermo siesta. Nuestros amigos estarán aquí pronto». Luego, por cada minuto que el reloj avanza y los invitados no llegan, tus pensamientos se centrarán en el tiempo que pudiste haber dormido y tu ira comenzará a crecer. Ya cerca de las 14:00 hrs., la combinación de hambre y la falta de sueño te habrá arrojado en cólera convertida en un Hulk furioso, que ya NO quiere visitas.

La persona que trajo la torta (o el postre)

Al principio, no deberías odiar a esta persona. La lactancia materna ha hecho que el hambre sea voraz y el exceso de calorías que estás quemando, te da derecho a un pequeño capricho. Luego, a las 3 de la mañana, después de haber dormido cinco horas en los últimos dos días, te encontrarás de pie en la cocina, comiendo 3/4 de una torta con una mano, mientras intentas dormir a tu pequeño que grita con la otra. El pensamiento es nefasto “nunca volveré a usar mis jeans de nuevo” Y ahí comienzas a odiar a la persona que te trajo esa torta, que se está convirtiendo en tortura.

El Inventor de la web

Aunque no lo creas, será así. Tenemos la inevitable tentación de preguntarlo todo por Internet. Cuando llegas a la casa, todo es extraño. Estás hinchada y adolorida. Todo lo que el bebé hace es extraño y nuevo. Respiran raro y hacen muchos ruidos que no entiendes ¿Qué significa eso? ¿Es normal esa mancha? Y comienza la locura. Estás a las 4 am despierta y comienzas a  buscar en Google las respuestas que necesitas y todo parece peor de lo que es. “¡Mi bebé tiene asma!” “¡Es totalmente alérgico!” y muchas cosas más. Lo más probable es que todo está bien y sólo tiene que poner el teléfono en el velador e intentar descansar.

Las personas enfermas de desconsideradas

Llegan a tu puerta con goteo nasal y tos de perro.«Yo estuve enfermo la semana pasada. Ya no estoy contagiando» será el típico comentario. Otros, le echaran la culpa a las alergias. Antes de que puedas decir: «Por favor, lávate las manos», han empezado a tocar al bebé. Cuando estornudan, una y otra vez, puedes ver los gérmenes que estas personas arrojan de su boca, pasan a su mano y después tocan la cara de tu hijo, como si nada hubiese pasado. ¿Me estoy volviendo loca? Probablemente sí, pero es solo por un tiempo. Ya pasará.

Las personas que piensan que haces todo mal

En esta categoría podrían entrar tu mamá, una tía, una amiga cercana. No importa. Ellas hicieron las cosas de manera diferente… las hicieron CORRECTAMENTE y creen que pueden dictar cátedra al respecto “¿Por qué no lo haces así?” “Lo estás tomando mal” “Seguro que la posición de lactancia no está bien. Este niñito está quedando con hambre”, y así un interminable etcétera de correcciones que despiertan tus peores pensamientos.

Tú pareja que duerme profundamente

Durante esas primeras semanas, la mayoría de las mamás nos despertamos a ver si nuestro hijo está respirando bien. Algunos papás, por el contrario, duermen a pierna suelta. Incluso, si el bebé está gritando a tres centímetros de su cara. Probablemente, puede que no haya nada que puedan hacer, especialmente si es hambre y está en periodo de lactancia, pero el apoyo es fundamental ¿no? Y todavía lo odiarás un poco más al otro día, sobre todo si se queja de estar cansado (¿De qué? Nunca lo sabrás).

¿Sumarías a alguien más? 

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