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jueves, 20 marzo 2014

«A los 30» Una Columna de @VeroOnetto

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Nací el 21 de marzo de 1984, cuando el reloj marcaba las 00:05 hrs. En una clínica de sao Paulo, Brasil.
Desde aquel día hasta la fecha, han pasado 30 años… Los cuales siento que han pasado casi como un gran cortometraje.
Desde chica fui intensa, comencé con la voz fuerte y chillón de pito, mandona y muy florerito… Y desde ahí comprendo lo intensa y gozadora que he sido en mi vida, pues 30 años es harto, pero para  mi ha sido poco para todo lo que he vivido, y de la forma en como  la he vivido.
Al año di mi primeros pasos y quise ir al jardín con mi hermano mayor, y desde ahí hasta la adolescencia madure por necesidad, casi como una respuesta automática de sobreviviencia. Con los 15′ hice mi primer stop y comencé a disfrutar esta pseudo libertad que la edad me estaba permitiendo experimentar. Sabía que quería entrar a la U a estudiar algo, no sabía que, que luego quería viajar a China, y posteriormente casarme y tener muchos hijos. Pero eran ideas, pues mi único objetivo de corto plazo era ir a bailar e intercambiar teléfono para encontrar al posible príncipe azul(hasta ese entonces) que me acompañara en mis ideas futuras.
El comienzo de mi segunda década de vida fue el segundo remezón de madurez, esta vez enfocada a la responsabilidad de estudiar y cumplir con la carrera que elegí. Fue un crecimiento de demostrar al resto que me la puedo, y sobre todo a mi misma, en donde me empece a responsabilizar respecto a lo que elijo comenzar debía terminarlo. Obvio que no todo fue sólo estudio, sino que me lo carretié todo, y me lo pololié todo aún más.
El fin de la vida universitaria, fue mi tercer stop, pues no sólo fue un proceso de maduración respecto a ser creíble en mi primer trabajo, sino que además me tome tan enserio esto de crecer, que agarré un bolso con las pocas cosas que eran mías en la casa de mis papas, y partí a vivir sola. Nuevamente lo intensa salía por las orejas… No podía esperar estabilizarme laboralmente para irme… Quería y debía hacerlo todo a la vez!.
No me quejo que todo fue lo más mágico y más para «mi»… El porrazo más fuerte aún no llegaba, o si estaba, hacia oídos sordos... Jajaja era más entretenido hacerme cargo de misma con todo lo que implicaba, además que no tenía tiempo para ver un poco más allá del día a día.
De esto último ya han pasado casi 6 años,  en donde sí hice mi cuarto stop, pero esta vez de forma consciente, me fui a la China, y comencé a escucharme, a conocerme y reconocerme, a mirar para atrás, dejar lo que no sirve, levantarme un par de veces (para no decir varias), y definir que quiero, como lo quiero y que debía cambiar para alcanzarlo…
En resumen comencé a sembrar mi huerto, el cual hoy lo veo ya dando frutos… Ya hice mi primera cosecha… Y veo que la tierra es firme y fértil y viene muchas cosechas más.
Mi futuro lo sembré… Y sólo en el futuro veré la cosecha, hoy solo disfruto de mi huerto y de la cosecha diaria que me entrega.
No tengo idea que cómo y cuándo serán las cosechas, tampoco siento miedo ni ansiedad de eso, pues sé que serán buenas, y que nunca dejarán de entregarme frutos. Por lo mismo hoy puedo decir, que soy feliz con todo este camino recorrido…. Y más feliz por el que viene y que desconozco, pero si con la certeza que es lo mejor para mi.
Hoy solo le doy la mano a la vida, de ella me aferro y me dejo llevar. Tengo claro que siempre seguiré creciendo y madurando, pero será diferente, vendrán nuevas generaciones y circunstancia que me harán ser una mejor persona, y sembrarán o adornarán aún más mi huerto.
Ya ad portas de los 30, sólo puedo decir que lo intensa y gozadora no lo dejo ni por si acaso, porque gracias a eso, he vivido tanto en tan poco tiempo (poco tiempo para mi).
Verónica Onetto
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