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miércoles, 1 mayo 2019

Anorexia, reparándome de adentro hacia afuera

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Quería gritar, quería borrar la imagen que veía en el espejo, quería volver a tener el cuerpo que tenía antes de ser mamá. Me encontraba extraña, con una mini panza, un pequeño globo manchado, adolorida, queriendo dormir por los siglos de los siglos. No, no estaba preparada para el cambio. De chiquitita me molestaban por mis mejillas, tenía un tío, que cada vez que me veía, me decía «cachetona» y me apretaba fuerte… me molestaba demasiado, y solo tenia 7 años. Mi mamá no quería que fuera «gorda» solo para que no le diera vergüenza salir conmigo, y en el colegio me metieron en la cabeza que lo era.

Mi cuerpo siempre fue tema, a tal punto que cuando tenía 13 años, sufrí de anorexia. Mi madre decía que era para llamar la atención. Todo esto me llevó a dejar de comer, y a tener que quedarme en la clínica 2 semanas para subir de peso, pues estaba en los huesos. Así que desde siempre me cuidé, y me escondía detrás de la ropa, mi cuerpo siempre me avergonzó.

Cuando quedé embarazada comencé a subir de peso y la ansiedad era dueña de mi alimentación, comía sin parar. Recuerdo una vez a las 3 de la mañana, pedirle a mi marido que fuera por una hamburguesa del Mc Donald’s, llegó a las 4:30am, porque estaba todo cerrado, me la comí y me dormí. Cada vez que tenía control en el médico, me decían ha subido 2 kilos en una semana, o ya no puede subir más, le puede afectar a su guagua, y yo por dentro pensando en comer. Durante el embarazo justifique cada vez que quería ir por la comida que se me antojara, despertaba con mucha hambre, como si no hubiera almorzado. Llegué a pesar 89 kilos, y me embaracé con 47.

Y en cada embarazo aumentaba 1o kilos más. Tuve obesidad mórbida, y el espejo era mi peor enemigo, el reflejo de los vidrios, las fotos, y todo lo que me mostrara como estaba, por supuesto mi estado de ánimo era depresión sin salida, el negro mi mejor atuendo. Hace 2 años aproximados, comenzaron mis cambios, cambios que me obligué a realizar por mi bien y el de mis niños. Ya había tocado fondo.

Todos mis embarazos fueron sin riesgo y naturales, retomé mi carrera de nutrición, cambié la alimentación, agregué el agua, empecé a bailar y vamos mirándonos al espejo y pidiéndonos perdón, porque la única que se hizo daño fui yo. Todos los días me levantaba, y mirándome a espejo, me repito lo grande y valiente que soy. Mi frase es «todo lo que crees, lo creas» y si hay algo en lo que creo hoy es en mi, y en crear mi mejor versión, insisto, TODOS LOS DÍAS.

Esto lo he logrado a punta de pensamientos positivos, y de ver mis resultados día a día, pero hay secuelas, mi piel se soltó y está rota, específicamente mi abdomen, y yo por más auto-masajes que me haga no encuentro la forma en que la piel vuelva a estar en su lugar. Mi pared muscular ya volvió debido a los ejercicios que hago sagradamente todos los días, ojo no voy al gimnasio, aunque lo estoy pensando! Ahora después de perdonarme, siento que quiero repararme, pero desde el amor. Entonces me he dedicado a buscar cómo hacerlo con cosas extras y las quiero compartir con ustedes.

Sin bisturí: Masajes Reductivos, Lipolaser y Ondas Australianas. Aquí en Viña del Mar, después de 8 meses de búsqueda, y de muchas propuestas me quedé con Entre Nosotras y Tú, (Centro estético ubicado en 7 norte 645 , of. 314) Un lugar muy seguro y comandado por una tremenda mujer, y madre de 3 niños, Gladys Avendaño. Ella me ofreció privacidad y dedicación en todo lo que me fuera a realizar, y por eso la escogí porque sabiendo como es el mercado de lo estético, jamás expondría mi vida algo que no me de confianza.

También me explicó todo con lujo de detalles y les compartiré lo que sucedió en mi primera sesión. Me colocó en la camilla y me puso un par de cinturones, que me daban calor (algo tibio), luego las ondas australianas, otros cinturones que  contraen a una velocidad media, (se siente una pequeña corriente). Entonces, el Lipolaser, elimina la grasa localizada y las ondas australianas estimulan el músculo abdominal y mejoran la textura de la piel, volviéndola a su lugar. Desde la primera sesión notas resultados. No duele.

Con bisturí: Operaciones y cirugías que tienen un alto costo en nuestro país (desde los 3.900.000 CLP), en otros países, sé que es más económico, pero al final terminas pagando lo mismo que aquí por los pasajes, la estadía y post-operatorio, etc. Por ahora no está a mi alcance para nada, pero si pudiera pagarlo, lo haría. Pero honestamente esto me da miedo.

Otra opción que encontré hace muy poquito es la Fundación «Guatita Delantal Chile», agrupación que cuenta con profesionales que te ayudan en todo momento a recupar tu peso para que puedas operarte de una abdominoplastia, un balón gástrico, o una cirugía bariátrica, te brindan apoyo psicológico, y médico en todas sus aristas. Ellos costean todos los gastos!

Más información de esta organización la encuentras en su fan page, lo mejor de todo es que hay comunidades en todo el país, deben buscar su región y comunicarse con la Directora Comunal. Esto da para un tema completo, así que ya les contaré el detalle en una próxima publicación.

No hay nada de malo en querer repararnos, solo debemos hacerlo desde adentro hacía a fuera, si lo hacemos al revés nos veremos siempre rotas.

Gracias por leerme, deseo de todo corazón ayudarte, y si quieres escribirme, adelante, mi correo es [email protected] No olvides seguirme en Instagram

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