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jueves, 15 octubre 2015

Cartas para ti, cuando yo ya no esté

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Lo que dicen estas cartas y su historia me trajo tantos sentimientos encontrados que cuando la leí, pensé de inmediato que tenía que compartirla con ustedes. La muerte es un misterio y lo que signifique para cada uno es algo tan íntimo que no se puede refutar, pero pienso que la decisión de este padre, que sabía que moriría a causa de una enfermedad, es simplemente increíble.

Rafael Zoehler tenía apenas ocho años cuando su padre, quien tenía 27, falleció de cáncer. Él sabía que iba a morir pero nunca quiso decírselo a su hijo para que éste no se entristeciera, por el contrario se encargó de pasar el mayor tiempo que pudo con él. Cuando murió, una enfermera le entregó a Rafael una caja llena de cartas con una que estaba afuera que decía:

‘Hijo: Si estás leyendo esto es porque ya he muerto. Lo siento, yo lo sabía. No te quería contar lo que iba pasar, no quería verte llorar. Parece que lo conseguí. Creo que un hombre a punto de morir tiene el derecho a ser un poco egoísta. Bueno, todavía tengo mucho que enseñarte, después de todo, aún no sabes nada. Guarda estas cartas. Puedes abrir una solamente cuando el momento llegue, el momento que escribí en el sobre. Ese es nuestro trato, ¿vale? Te amo. Cuida de tu madre, ahora eres el hombre de la casa. Un beso, tu padre. PD: No le des estas cartas a tu madre, ella ya se quedó con el coche»

Las otras cartas

Estas cartas se convirtieron en el tesoro más preciado de Rafael y cumplió con la promesa de abrirlas sólo cuando ocurriera lo que estaba escrito afuera del sobre, aquí van algunas de las que el mismo Rafael luego de muchos años, quiso compartir en internet.

»Cuando tengas tu primera gran pelea con tu madre»

Pide disculpas.

No sé el motivo de la pelea ni quién tenga razón. Pero yo conozco a tu madre y la mejor manera de resolver la situación es pedir disculpas humildemente. Con el rabo entre las piernas. Ella es tu madre. Te ama más que a nadie en esta vida. ¿Sabes una cosa? Ella escogió tener un parto natural porque le dijeron que eso era lo mejor para ti. ¿Ya viste cómo es un parto natural? ¿Quieres una mayor demostración de amor que esa? Pide disculpas. Ella te va a perdonar. Yo no sería tan bueno.

Un beso, tu padre.

»Para cuando pierdas la virginidad»

Felicidades, hijo.

No te preocupes, con el tiempo la cosa mejora. Toda primera vez es un desastre. La mía fue con la puta más fea del mundo, por ejemplo. Mi mayor miedo es que leas el sobre y que le preguntes a tu madre antes de tiempo qué es la virginidad. O peor aún, que leas lo que acabo de escribir sin siquiera saber lo que es una paja (lo sabes, ¿no?). Pero eso ya no será mi problema, ¿no es cierto?

Un beso, tu padre.

»Para cuando YO sea abuelo»

Hijo, ahora vas a descubrir lo que es el amor verdadero. Vas a descubrir lo mucho que quieres a tu mujer, pero que el amor verdadero es lo que vas a sentir por esa cosita de ahí, que no sé si es niño o niña. Soy un cadáver, no un adivino.

Aprovecha. Es la cosa más bella del mundo. El tiempo va a pasar rápido, así que procura estar presente todos los días. No te pierdas ni un solo momento, que no vuelven más. Cambia pañales, báñale, sé su ejemplo. Creo que tienes las condiciones necesarias para ser un padre tan increíble como yo. 

»Para cuando muera tu madre»

Ella ahora es mía.

»Por si eres homosexual» (no fue así, pero por curiosidad quiso abrirla de todos modos)

¿Qué te puedo decir? Que bueno que ya estoy muerto.

Dejando las bromas a un lado (es raro, así que aprovecha); ahora que estoy medio muerto veo que la gente se preocupa mucho de cosas que no son importantes. ¿Hijo, crees que eso cambia algo?

No seas tonto, sé feliz

»Para cuando seas viejo y se acerque el momento de morir»

Oye, hijo, espero que ya seas un viejo.

¿Sabes? Esta fue la carta más fácil de escribir. La primera que escribí. La carta que me libró del dolor de perderte. Creo que estar cerca del final me aclara la mente para hablar de ello.

En mis últimos días pensé en mi vida. En mi corta vida, sí, pero que me hizo muy feliz. Fui tu padre y el marido de tu madre. ¿Qué más le podría pedir a la vida? Eso me dio paz. Haz lo mismo.

Un consejo: no tengas miedo.

PD: Te echo de menos

También puedes ver: conmovedora carta de un padre a su hija.

Por: Fernanda Urzúa M.

 

 

 

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