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viernes, 21 julio 2017

Chemsex, la peligrosa moda sexual que causa preocupación

En cuestiones de sexualidad siempre aparecen nuevas tendencias que llaman a experimentar y probar cosas nuevas, pero algunas de ellas implican demasiados riesgos y aún así, se expanden rápidamente y se transforman en moda. Eso es lo que está ocurriendo con el Chemsex, una práctica que mezcla drogas y sexo y que preocupa a la comunidad médica por el peligro que implica. Su objetivo es desinhibirse, aumentar la resistencia y también el placer. Hoy, el Chemsex ya se expande por Europa.

¿Con cuánta gente me acosté este fin de semana?

El chemsex consiste en asociar sexo y drogas entre dos o en grupo, lo cual no supone nada nuevo. Lo «novedoso» es el uso de sustancias sintéticas adquiridas por internet, como metanfetaminas, GBL/GHB o catinonas, que es el principio activo de una planta que provoca euforia. Además, la práctica se favorece por aplicaciones de encuentros, como Scruff o Grindr, abriendo la posibilidad a organizar todo el encuentro desde el sofá, es decir, pedir las drogas y acordar la cita es muy sencillo y rápido. Producto de todo esto, es que quienes la practican muchas veces ni siquiera recuerdan con quienes ni con cuantas personas han tenido sexo.

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“Cuando me planteé ‘¿Cuándo fue la última vez que fui al cine?’ me di cuenta de que, durante dos años, me había pasado los fines de semana en apartamentos con gente solo por el sexo. Conoces a alguien, te acuestas con él al cabo de una hora, le cuentas cosas muy personales y los dos se vuelven muy cercanos muy rápido. A veces me digo, ‘Dios mío, ¿con cuánta gente me acosté este fin de semana?” confesó James Wharton, un ex soldado convertido en militante LGTB, que publicará un libro sobre experiencia.

Los riesgos del chemsex

Esta práctica trae consigo muchos riesgos, y por eso tiene a la comunidad médica muy preocupada, pues adicción, sobredosis y aumento de riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual y VIH son algunos de sus peligros. Además una de las formas de consumo de estas drogas es mediante jeringas, por lo que el contagio e infecciones vuelven a aumentar, pues estas jeringas se van intercambiando, fenómeno conocido como slam. Por otra parte, el uso de drogas hacen que muchos dejen de usar preservativos, pues desaparece su percepción de riesgo. 

Hoy, se reconoce a Londres como la capital del chemsex, pero es un hecho que se está expandiendo por todo el viejo continente.

Por: Fernanda Urzúa M. 

 

 

 

 

 

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