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martes, 30 mayo 2017

Lo que se enamora es tu cerebro… no tu corazón

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Por más que sintamos, real y contundentemente, que nos duele el corazón cuando nos lastiman, la realidad de las cosas es que el órgano humano del que se desprende el hermoso sentimiento del amor (y cualquier otro sentimiento, aunque no sea tan noble como éste), es el cerebro.

A pesar de los montones de estudios que han demostrado que el amor afecta varios órganos de nuestro cuerpo, la realidad es que nace, vive y se sufre directamente en el cerebro, aunque insistamos en apretarnos el pecho cuando nos dejan.

Según el doctor Eduardo Calixto, investigador del departamento de neurobiología del Instituto Nacional de Psiquiatría de México, los humanos nos enamoramos gracias a 10 sustancias neuroquímicas que afectan 29 zonas del cerebro. Sin embargo, hay una diferencia biológica importante entre amor y enamoramiento.

El doctor aseguró que enamoramiento ocurre a un nivel biológico básico mientras que el amor es una decisión, consciente, tomada por el cerebro.

Para el proceso de enamoramiento, el cerebro produce dopamina, adrenalina y endorfina, sustancias que activan áreas cerebrales relacionadas con las recompensas, el placer y la adicción.

Pero si hablamos de amor, el cerebro genera otro tipo de sustancias como la oxitocina, relacionada con el apego; la vasopresina, sustancia que aumenta la preferencia por la pareja en cuestión; y la serotonina, una combinación que, unida a la dopamina, nos vuelve tolerantes a ante la relación amorosa.

Otro dato interesante que arrojó el investigador es que el cerebro humano está preparado para enamorarse hasta 7 veces en la vida, y encima tiene a capacidad neuronal de amar a 2 o 3 personas al mismo tiempo. Esto significaría que el poliamor tendría un sustento neurológico.

Además, el doctor señaló que las diferencias físicas del cerebro masculino y femenino están hechas para trabajar en conjunto en las relaciones, pero que no son limitantes a esta combinación.

Así que la próxima vez que te rompan el corazón recuerda que lo que te rompieron fueron un par de conexiones neuronales y unas cuantas descargas de algunas sustancias cerebrales y prepárate para seguir adelante.

Por: Caro Saracho.

Con información de La Jornada recopilada en la conferencia «La neurobiología del amor».

 

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