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martes, 1 septiembre 2015

Cómo no interponerte entre tus anhelos y tu fuerza de voluntad

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¿Qué es lo que se interpone entre la fuerza de voluntad y lo que quieres lograr? Casi siempre “Tú”. Hoy empiezo la dieta”, “hoy llamaré más seguido a mi familia”, “hoy dejo el cigarrillo”, “hoy voy a ser más tolerante”, “hoy empiezo a comer menos pan”, “hoy sí que prometo ser menos enojona”, “hoy apagaré el celular cuando llegue a mi casa”, “hoy me acostaré más temprano”, “hoy sin falta me inscribo en el gimnasio”, así podríamos seguir con decenas de intenciones que es probable hayas pronunciado una mañana que amaneciste con un ánimo diferente, y lo más seguro es que al terminar el día te hayas olvidado por completo de tus promesas…

Todas hemos experimentado lo difícil que es cambiar un hábito, porque en estricto rigor se trata de eso, dejar atrás una conducta que has repetido regularmente, y generar un cambio. Sin embargo, muchas veces lo necesitas, porque estas malas costumbres pueden producirte enfermedades, rupturas familiares, depresiones y una baja en tu autoestima.

Cuando hablamos de cambiar un hábito, hablamos de sacar de tu vida algo que te incomoda, que no te gusta, que crees te está haciendo daño o que deseas dejar atrás. Pero ¿Por qué no puedes dejar de hacerlo? ¿Qué es lo que te falta para concretar el cambio? La mayoría de las veces “tu voluntad.

Si deseamos cambiar una conducta de cualquier tipo y desertamos, la mayoría de las veces escuchamos frases como “te faltó fuerza de voluntad”. Y es que casi siempre la base del cambio está en esta capacidad de autocontrolar ese impulso interno que te lleva a vencer los obstáculos y a lograr tus metas basadas en tu autoestima. Y precisamente eso es lo que falla en muchas de nosotras. Pero, ¿Qué puedes hacer para lograrlo?

En principio volver a intentarlo constantemente. Si hay una certeza cuando comienzas el proceso de cambiar un hábito, es que vas a fallar. Son pocos los casos en que todo funciona perfecto y sin problemas. Y asumir esto desde un principio, es lo que te ayuda a no fracasar y a darte una nueva oportunidad.

Aquí te dejamos algunos consejos para lograrlo:

  • Asegúrate de que tu meta es razonable. Sería ideal que de un día para otro pudiéramos dejar de tener mal genio. Pero, ¿realmente crees que es algo factible si es parte de tu personalidad? Es mucho mejor que te propongas ser un poco más tolerante en ciertas situaciones, y así lo vayas extendiendo a otras.
  • No decretes vagamente. No digas “Quiero estar en mi peso ideal”, sino “Pretendo ir al gimnasio 3 veces a la semana por 45 minutos cada día”.
  • Especifica tu meta como algo concreto. Decreta, “Llamaré todos los días durante mi descanso a mis padres o hermanos”.
  • Reflexiona sobre los motivos por los que desear cambiar tu hábito y  alcanzar tu meta. Un fracaso, deseos de superación, mayor autoestima, siempre existen porqués por los que pusiste en práctica esta intención.
  • No te auto enjuicies ni seas dura contigo misma, no te juzgues duramente por no cumplir las metas. Se compresiva, aprende de tus errores y date una segunda, tercera o cuarta oportunidad. Ahí está la clave para fortalecer tu voluntad, pero también para mejorar tu autoestima. Muchas veces, eres tu misma quien se boicotea enjuiciándose duramente, sin reconocer avances por más pequeños que sean.

No es fácil, te lo digo por experiencia propia, el dolor, los recuerdos segmentados, la comodidad, y el miedo son algunas de las cosas que nos paralizan, y nos hacen desertar. Nos paramos y caemos todos los días. A veces, pensamos que ya no tenemos la fuerza necesaria para seguir, y para colmo por más que intentamos salir adelante y demostrar que somos capaces siguen pasándonos cosas no tan buenas. Pero ¡vamos!, siempre hay algo que nos lleva a intentarlo nuevamente, y así como a veces inconscientemente somos responsables de no poder lograrlo, verás lo satisfactorio que es cuando te miras sonriente al espejo y dices “Si pude”, “Yo lo hice” y es “Por mí”.

Por Claudia Ansieta A.

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Foto de psicoblog.com

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