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viernes, 7 febrero 2020

Dragonfly Izakaya & Fish Market ofrece una propuesta de comida asiática imperdible

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Me encanta la comida asiática y más aún si la propuesta es original y de calidad. Esto fue exactamente lo que encontré cuando visité Dragonfly Izakaya & Fish Market. Ubicado en el barrio de Doral, este restaurante es, desde ahora, uno de mis favoritos en Miami. Con una gran variedad de preparaciones es imposible no encontrar algo que te guste. Incluso aquellos a quienes no les gusta el sushi tendrán mucho de donde escoger.  Y como si la actual carta no fuera suficiente, agregaron nuevos platos. Éstos, que tienen una inspiración más latina, fueron justo los que probamos esa noche.

Abierto hace cuatro años, Dragonfly busca entregar opciones diferentes y accesibles. El lugar, por su parte, es amplio y muy acogedor. Con colores tierra y detalles que te transportan a oriente creando un ambiente que  te invita a degustar toda la carta. Como les comenté nosotros probamos lo que ellos denominan VIP Partner Menu tasting, una mezcla de preparaciones japonesas con conocidos platos latinos.Fueron muchas las opciones que comimos y ciertamente exquisitas todas. Cada vez que el chef nos traía una nueva preparación nuestra sorpresa aumentaba. Fue una verdadera experiencia religiosa. Para no hacer demasiado largo este artículo destacaré los que más nos gustaron.

La fiesta para el paladar y la vista comenzó con Dancing Yuca fries (USD9). Este platillo contenía salsa rosada japonesa (mezcla a base mayonesa y paprika); Worcestershire Japonesa (una versión similar a la conocida pero más gruesa); Aonori (alga verde) y hojuelas  de Bonito (Albacora). Y fue increíble ver cómo el pescado en este plato parecía bailar!! Un efecto creado por la diferencias de temperatura y a lo delgado del corte de éste.

Tal vez uno de los platos más impresionantes que he probado en el último tiempo fue el A4 Australian Wagyu Tiradito (USD27). Este lomo hecho en el Robata (grill japonés) se derretía en la boca como si fuera un helado. Creo que comí más de lo que debería, pero no podía creer la sensación y lo sabroso de la carne. Además el aderezo estaba fuera de este mundo. Éste constaba de una mezcla de Togarashi (ají colorado japonés), cebolletas carbonizadas, Salsa Tare (salsa a base de salsa de soya) y una Yema cocinada en el Onsen (una especia de baño maría japonés, dónde el huevo se cocinó 40 minutos a 62 grados).

Otros de los platos que nos impresionó fue una preparación sólo para verdaderos conocedores y/o a quienes les gusta mucho el sushi. De hecho, parte de los trozos no fueron de mi gusto, pero sólo porque el pescado no es precisamente de mi agrado. Éste constaba de dos cortes diferente de Atún Azul (Chutoro y Akami) y uno de Sawara ahumado (un pescado japonés). Tal vez es obvio, pero nunca pensé que de un mismo ejemplar se podían obtener diferentes sabores. Aun cuando puede parecer muy sencillo,  los sabores y texturas eran extraordinarias.

Cuando nos trajeron las Charcoal Arepas (USD12), nos miramos con cara de sorpresa. Aun cuando ya he visto varios platillos usando carbón activado en sus diferentes formas, todavía se me hace extraño el color negro que da a las preparaciones este ingrediente. Estas masitas venezolanas venían con tres mezclas para usar como relleno. La primera era una deliciosa y blanda carne de res esquilada. La Segunda, estaba hecha de Okinawa y azúcar, cuyo sabor era una mezcla del dulce de la batata morada y sal de mar. Para mí, ésta era un poco grasosa, pero enamoró a mi pareja, quien se la comió toda. Y la última, era una versión japonesa del clásico chimichurri argentino. Lo mejor de éste último es que a pesar de que su sabor era fuerte no dejaba ese gusto a cebolla en la boca después de comerlo.

Aun cuando esta preparación podría sonar muy común y sencilla. El Salmón tiradito (USD15), en el Dragonfly es original y suculento. Acá la diferencia no sólo la hace la gran calidad del pescado sino además la salsa. Ésta está compuesta de puré de palta con Ikura (caviar de salmón), cebolla morada, rábano, cilantro y crujiente de wontón. No sólo el colorido del plato es bellísimo, la excelencia de su materia prima es para destacar. Lo que más me llamó la atención fue la suavidad y lo parejo del corte de la proteína.

Por último, aun cuando fue el primer plato, no quiero dejar a fuera el House Ceviche (USD13), cuya presentación era armoniosa y colorida. Hecho con pescado blanco acompañado de una leche de tigre con  bastante limón, pero con  una textura espumosa, como si hubiera sido batida antes de servirla; cebolla morada escabechada y cilantro. Lo más original de esta preparación  se lo daba, además del color y sabor dulce anisado de la Okinawa (batata morada japonesa), el uso de edamame crujiente en reemplazo del típico maíz peruano.

Para el postre les recomiendo probar el  Black Sesame Catalán. Este dulce es parte del nuevo menú y es una preparación que incluye un tuile de caramelo, miso y jalea de hoja de Shiso. Una mezcla granulosa dulce/salada perfecta para terminar este festín asiático.

Como pueden ver en Dragonfly Izakaya & Fish Market nada es ordinario ni está dejado al azar. Cada plato fue una sorpresa y un manjar para el paladar. Aun cuando el tráfico de Miami te compliqué ir hasta Doral, si eres un sibarita te recomiendo hacer el esfuerzo e ir a probar este restaurante.

Joanna Wurmann, corresponsal Mujer y Punto Miami
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Dragonfly Izakaya & Fish Market
 5241 NW 87th Ave, Doral, Miami
(305) 222-7447

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