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viernes, 14 febrero 2014

En el día del amor, les dejamos una bella historia!

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Un día 30 de abril del año 2013, Gissel Seguel Puga, una joven madre de dos hijos, despertó  con un fuerte dolor de cabeza que la hizo perder el conocimiento. 14 días después, recobró la conciencia en un hospital de Viña del Mar, donde reside, sin saber qué había pasado. El diagnóstico fue una malformación arterio-venosa temporal derecha rota y había sido intervenida para evacuar un hemoventrículo y una hematoma intra cerebral.  Después de una pronta evolución de la cirugía,  logró salir de la ventilación mecánica y ser trasladada a cuidados intermedios.

Para José Luis, su esposo, esto se convirtió en su peor pesadilla.  Había conocido a Gissel 11 años antes, en su lugar de trabajo, donde ella era su jefa. El era repartidor de una panadería y ella quien despachaba las camionetas. Salieron un año y se fueron a vivir juntos; a los dos años, nació una hija y Gissel se quedó en casa para cuidarla.  José Luis, se dedicó a trabajar duro para mantener a su familia y ella se encargaba de la mantención de la casa.

A partir de mayo del año pasado, la vida de José Luis cambió bruscamente;  pidió permiso en su trabajo y se dedicó 100% a administrar la casa y a cuidar a Gissel. Aprendió a lavar, a cocinar, a planchar y a hacerse cargo de los dos hijos menores de edad (uno, del primer matrimonio de Gissel).

Una amiga de la familia, le regaló un tratamiento de rehabilitación en la clínica Siloé, donde con cariño y constancia, sus profesionales han hecho un gran trabajo. “Fue el mejor regalo que he recibido en la vida, si no fuera por eso, aún estaría en el hospital tratando de caminar”, cuenta Gissel.

Le queda como recuerdo, un gran dolor a un hombro pero con ayuda de sus terapeutas y apoyo de medicamentos saldrá adelante.

Para ella, “esta experiencia le enseñó a vivir más relajada, a  no estresarse por cosas pequeñas y vivir el día a día.  Me acosté un 29 de abril y desperté 15 días después sin saber que pasaba ni porqué estaba en un hospital llena de mangueras y sin pelo… yo amaba mi pelo largo”.  “Con mi esposo, casi ni hablábamos los dos últimos años, pero a partir de esto, nuestra relación mejoró mucho, salvó nuestro matrimonio.  A veces, la vida le pone duras pruebas al amor y nosotros la superamos”, dice.

¿Conoces historias de amor bellas como esta? El cambio su vida para p0der cuidar de su mujer. El se hizo cargo de sus hijos. El dejó su trabajo. Ella, en base al amor y cuidados del, va avanzando cada día un paso más.

Las invitamos a que nos nos manden sus historias.

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