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lunes, 3 julio 2017

Estremecedor relato de violencia de ex pareja de vocalista de «Los Tetas»

Nos duele ver las imágenes, nos duele leer el relato y nos duele más aún saber que a pesar de todo lo que hemos avanzado en términos de derechos y violencia de género, sigan ocurriendo este tipo de hechos aberrantes, inhumanos y humillantes…realmente es impresentable e impactante y esperamos que la difusión de este mensaje sirva para que no haya más mujeres que tengan que seguir pasando por un calvario como este. Si bien esto forma parte de una denuncia y no hay todavía una resolución judicial al respecto, condenamos profunda y totalmente los actos de violencia de cualquier tipo. 

Valentina Henríquez es el nombre de quien fue la pareja de Camilo Castaldi Lira, más conocido como «Tea Time», el vocalista de la banda chilena Los Tetas. Impresiona que su relación haya durado un año y que los actos de violencia hayan comenzado a manifestarse desde los tres meses...duele ver las estremecedoras imágenes que ella subió junto con su denuncia y que haya sido capaz de aguantar tanto.

«Hace mucho tiempo vengo callando una situación que está presente en mi vida, pero como se hizo muy reiterativo, con episodios cada vez más fuertes y una o dos veces por semana desde hace un tiempo, me decidí a poner una denuncia para conseguir que Camilo Castaldi Lira (cantante de Los Tetas) se aleje totalmente de mí, que no me busque más y poder retomar mi vida pero no quiero que esto quede impune, quiero que mi experiencia sirva también para otras mujeres que están viviendo lo mismo y que a lo mejor no se atreven así como yo tampoco me atreví tantas veces.»  Así comienza el relato que Valentina decidió publicar a través de su propia cuenta de Facebook.

«No quiero formar parte de la lista de mujeres que han sido víctimas de femicidio»

El relato continúa con unas palabras, que, a pesar de ser muy fuertes, nos dan la esperanza de que más mujeres decidan denunciar la violencia y así evitar futuras consecuencias irreversibles, como por ejemplo un femicidio.

«No quiero formar parte de la lista de mujeres que han sido víctimas de femicidio, y creo que si no hubiera reaccionado a tiempo, yo sí podría ser una. Voy a narrar algunas de las escenas que viví al lado de él y pido disculpas porque tendré que citarlo y usar un lenguaje obsceno, para ser clara.

Camilo Castaldi o Tea Time para los seguidores, ya a mediados del tercer mes de nuestro pololeo comenzó a golpearme, hay fotos del matrimonio de mi hermana (en marzo del 2016) en donde aparezco con moretones en mis brazos y piernas producto de sus golpes o cuando me tiraba al suelo, posterior a eso son incontables las veces, empezó a golpearme en la cara, me agarraba los brazos y me pegaba cabezazos o me escupía, también me tapaba la boca dejándome sin poder respirar y él encima mío, yo pensaba que iba a morir, me pegaba en la mandíbula muy fuerte porque yo lloraba y me decía ‘cállate perra’, eso fue lo primero», continúa narrando Valentina en su declaración.

Según ella misma continúa contando, luego venía la etapa del arrepentimiento, de pedir perdón, de buscar excusas para justificar la gravedad de los hechos.

«Luego venía la etapa de reconciliación donde me pedía disculpas porque estaba drogado o curado y que no terminara con él. Yo la verdad aparte de haber estado enamorada en el comienzo sentía mucha compasión por él y ganas de ayudarlo a dejar su adicción a la cocaína, por eso no lo dejaba, él me decía que lo ayudaba en tener horarios normales, a alejarse de los malos amigos, porque ya no carreteaba y no se ‘lanzaba’ cada noche pasando de largo pues ahora dormía conmigo cada noche y yo lo ayudaba a no ser el irresponsable de siempre, con su hijo y su trabajo.»

No queremos juzgarla, cómo hacerlo si en realidad habría que vivir en carne propia lo que ella, o cualquier mujer víctima de violencia, siente en ese momento. Pero si podemos transmitirles un mensaje: es que ustedes no tienen por qué hacerse cargo de esa forma de los problemas del otro. La línea es DEMASIADO DELGADA. Una cosa es ayudar, aportar o guiar a una persona, lo cual nos parece fantástico porque todos en algún momento hemos necesitado de un «otro» para sobrellevar algún problema, pero otra cosa muy distinta es aguantar y vivir situaciones como las que relata Valentina, sólo por el hecho de querer ayudar a un otro. El amor propio debe estar primero.

También puedes ver: mujer compartió su fuerte experiencia de violencia doméstica.

«En enero de 2017 luego de una madrugada donde se drogó a mis espaldas y yo no sabía, por discusiones ridículas me pegó con un micrófono antiguo de los años setenta muy grande y pesado como un batazo en mi pierna derecha, el dolor fue inmediato y tremendo, me hizo una contusión y no podía caminar. Un mes después me hizo una contusión en la cabeza con sus golpes en donde todo era sangre en la cama, en las sabanas, en mi ropa, en mis jeans y también terminé en la posta.

No le contaba a mis amigas, me andaba quedando dormida y sufriendo a escondidas porque yo lo quería a pesar de todo y no quería que ninguna de mis amigas lo odiara. El día que me rompió la cabeza llamó a su mamá para decirle “mamita está loca me está pegando” y mientras decía eso me pateaba en el suelo, su mamá le gritaba “sácala de la casa, llama a alguien”, mientras tanto seguía dándome fuertes patadas en el piso y yo lloraba muy mal, me dolía todo y estaba cansada, no culpo a su mamá ni a ninguno de sus amigos, él tiene a todo el mundo engañado, nadie se imagina lo que él es en realidad, y lo que es vivir con un hombre tan enfermo como él está hoy en día.

Hace una semana me pegó combos en la cara y patadas en todos lados, como siempre, después de eso me estaba grabando con la cámara de su celular riéndose de cómo lloraba. Me molesté que me grabara así que le intenté correr el celular pero él seguía, por lo cual el mismo cayó sobre su mesa de sonido y como estaba “duro” y loco, como en otra dimensión, pensó que se había dañado su mesa, se me tiró encima diciéndome IMBÉCIL AHORA VAS A VER, comenzó a pegarme de nuevo ferozmente lo que provocó una hinchazón en mi rostro, hematoma en el ojo, y un derrame ocular. Él después de eso jadeaba de lo cansado que quedó de pegarme tanto, yo quedé tan cansada de la golpiza que me quedé sentada en la cama sin habla y él por dos horas siguió gritándome obscenidades y garabatos. Lo único que yo quería era dormir.»

Su relato termina con un llamado al cual queremos poner énfasis, pues es de extrema importancia que no haya más mujeres que caigan en este tipo de situaciones:

«Exijo justicia, no es posible que un maltrato como el que he sufrido yo quede impune, no quiero que caiga otra incauta en su palabrería para terminar igual que yo, es por este motivo que hago pública mi historia, dejando de lado la vergüenza, la humillación. Así como hoy yo soy capaz de sacar la voz y denunciar los abusos físicos y psicológicos en mi contra, espero que otras mujeres que sufren lo mismo que yo, venzan el miedo y tomen las riendas de su propia vida. #NiUnaMenos«

Lo publicado es sólo una parte del relato completo, ya que éste es mucho más extenso. Si quieres leer la denuncia completa que hizo Valentina a través de su Facebook, puedes hacerlo pinchando aquí. 

Por: Fernanda Urzúa M.

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