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lunes, 25 abril 2016

Farkhunda Malikzada: la mujer que murió linchada y por error

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Farkhunda Malikzada fue una mujer que a sus 27 años de edad, lamentablemente fue atacada por una multitud que la golpeó hasta morir y posteriormente quemó su cuerpo. Un hecho realmente impensable, remeció al mundo entero y nos llevó a preguntarnos ¿cómo es posible que estas situaciones sigan ocurriendo?

Si bien actualmente la mayoría de los países celebran cuánto han avanzado en materia de derechos hacia las mujeres, queda en evidencia que no hay límites fijados para que no se pierdan más vidas inocentes a causa del pensamiento de algunos.

Farkhunda Malikzada: la causa real de su muerte

Así ocurrieron los hechos de esta terrible historia: supuestamente Farkhunda Malikzada fue infiel al Islam según un adivino del lugar en donde ocurrió su muerte, pero después se descubrió que no fue así. Acusada de quemar una copia del Corán en un santuario musulmán, hizo que la sociedad afgana tomara las riendas del asunto y por si fuera poco, quienes se encontraban presentes no la ayudaron. Muchos de sus asesinos grabaron como la agredían y publicaron fotografías de su cuerpo deshecho en las redes sociales. Fueron cientos los hombres que observaron el linchamiento, pero para ellos fue más importante afirmar sus teléfonos móviles en vez de ayudarla.

Después que se llevara a cabo una investigación, resultó que su muerte llegó injustamente: no quemó el Corán, sino que fue agredida por enfrentar a varios hombres que deshonraban el santuario porque vendían amuletos y de forma clandestina, viagra y condones.

Ella tuvo la oportunidad de escapar de aquellos que querían matarla, después que dos policías afganos la lanzaron al techo de un cobertizo. Posteriormente tomaron varas y tablas de madera para golpearla hasta que no aguantó más y cayó fuertemente. La sangre en su cara fue el reflejo del mal que existe hoy en la sociedad: pensar distinto claramente tiene consecuencias graves aunque sea difícil de creer. Fue rodeada, pateada y pisoteada, pero ahora pasó de ser una persona a convertirse en una causa.

Farkhunda Malikzada

Imagen: Fuente.

¿Son más importantes las creencias o la vida humana?

En un comienzo se pensó que las sentencias del juicio por su muerte fueron un triunfo para las mujeres afganas, aunque quién inició todo este problema (el mismo adivino que la acusó de quemar el Corán), fue considerado inocente. Farkhunda Malikzada solamente tuvo un crimen: enfrentar a los hombres se aprovechaban de la superstición femenina al decirles “están abusando de las mujeres. Les están cobrando por algo que no es parte del islam, que no es religioso”.

Independiente de cuál sea la situación, la muerte de Farkhunda Malikzada y la respuesta que dio el sistema judicial, nos hace pensar en que todos los esfuerzos que se han hecho por instituir el Estado de derecho y mejorar la condición de las mujeres en Afganistán, no valieron la pena. Todavía se ven peleas y resentimiento en aquellos que son religiosos y muchos afganos comunes.

¿Dónde esta el apoyo de quienes son hermanos, tíos o padres? sin familiares que estén dispuestos a alzar la voz por sus mujeres (porque no tienen poder para defenderse solas) difícilmente habrá un cambio en la sociedad, en el país y en el mundo.

“¿Dónde quedó la justicia? en mi país islámico, lincharon y quemaron sin respeto ni honor a una muchacha, ¿y qué ha pasado? Dejamos nuestro hogar. Nunca capturaron a toda la gente. ¿Qué podemos hacer?”, preguntó el hermano mayor de Farkhunda Malikzada, Mujibullah.

Sus palabras en vez de generar tristeza, dan impotencia porque no es posible que hoy ocurra esto: ya aprendimos de las guerras como para seguir causando muertes, mientras en estos países las mujeres siguen viviendo con miedo. En el minuto que dejamos a nuestras creencias sean más fuertes que la vida de otra persona, comprueba rotundamente el fracaso que habrá más adelante en el mundo.

Farkhunda Malikzada

Imagen: Fuente.

Lo único que se puede rescatar de su muerte, es la gran cantidad de mujeres que decidieron agruparse y reunirse de forma espontánea, para realizar un velorio. Más allá de eso, están hartas de vivir situaciones que son realmente inhumanas. Fue muy significativo que todas se rebelaran contra la costumbre de mantenerse alejadas de los funerales, no quisieron alejarse de su ataúd y cientos de ellas caminaron para cargar y escoltar su ataúd.

Esta trágica historia es solo una vez de las tantas que se han escuchado a lo largo de los años, son realidades que nos impresionan, nos trauman y nos hacen querer levantar la voz por ellas. Por lo menos eso es lo que piensa la actriz de la televisión afgana Leena Alam,  quien se unió a cientos de mujeres en el funeral de Farkhunda donde desafiaron las tradiciones al cargar el ataúd. Ella no pudo quedar indiferente y explicó que: “Si se le hace justicia a Farkhunda, se estará haciendo justicia a todas las mujeres afganas heridas, asesinadas, o de quienes se ha abusado”.

Por el momento solo nos queda enjuiciar estos hechos mientras nos hacernos la pregunta del millón de dólares: ¿Hasta cuándo vamos a seguir permitiendo esto? 

Por: Catalina Grez M.

Imagen: Twitter.

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