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viernes, 24 abril 2020

Finalmente cae el mito: el punto G no existe

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Siempre he sido fanática de la revista Cosmopolitan. Por mi profesión he tenido que viajar bastante y cada vez que me subo un avión, tengo, casi como mantra, el llevar la publicación para leerla durante el viaje. Sin duda, mis favoritos son sus artículos sobre sexo. Y esta semana, en el último número apareció una nota que supe tenía que compartir con ustedes… bueno, ya entenderán los porqués.

Hace unos años, para ser más exacta en 1982, algo cambió en la forma en que las mujeres (y nuestras parejas sexuales) enfrentamos el sexo. Fue ese año, en el cual Cosmo nos dijo que nos pusiéramos «en cuclillas»  y “metieramos uno o dos dedos dentro de la vagina» para encontrar nuestro famoso PUNTO G. ¿Mide tres pulgadas de ancho? ¿Está más abajo, cerca de tu vulva? ¿Es liso en lugar de acanalado? ¿Y se siente un poco elástico al tacto? Fueron tantas las instrucciones que ya parecía la búsqueda del tesoro de un barco pirata sin tener el mapa. Algo a veces imposible de lograr.

Incluso se creó toda una industria alrededor del mítico punto G. Cientos de vibradores, condones, lubricantes y talleres nacieron para «ayudar» a las mujeres (y sus parejas sexuales) a estimular al famoso puntito y alcanzar orgasmos de otros mundo. Los científicos, las revistas (incluida Cosmopolitan), los libros, las películas, los programas de televisión, así como nuestras amigas y profesoras se dedicaron a promover este “órgano sexual” como la clave universal para el misterioso clímax femenino. Y así comenzó el reinado de la pequeña protuberancia.

Entonces, señala el artículo de Cosmo: “¿por qué, cuando hablamos con la mujer que ayudó a descubrirlo, nos dijo que todos estábamos obsesionados con lo incorrecto? Ella era la Dra. Beverly Whipple, quien junto con un equipo de investigadores acuñaron oficialmente el término «punto G» a principios de los años ochentas. Nombraron a “la cosa”, que describieron como un «frejol pequeño» «sensible» en honor al investigador alemán Ernst Gräfenberg (sí, un tipo). Y así, nació tu parte falsa más frustrante del cuerpo.”

“Honestamente, todo se salió de control a partir de ahí», dice Whipple a Cosmopolitan. “Su equipo nunca dijo que todas y cada una de las mujeres tenían un punto G. («Las mujeres son capaces de experimentar el placer sexual de muchas maneras diferentes», insiste ella a Cosmo ahora.)…Y a pesar de la analogía con los frijoles,no implicaba que fuera un lugar exacto. Ellos hablaban de un «área», que simplemente podría hacer que algunas mujeres se sintieran bien. Pero los medios de comunicación (Cosmo incluida)lo promovieron como la panacea sexual.” Concluye el artículo.

Claro que, como señala la periodista, los investigadores también pusieron lo suyo. En 2012, un estudio publicado en “The Journal of Sexual Medicine” proclamó que, «por supuesto, el punto G era real… Simplemente, no era un frijol, sino un sector de 8,1 por 3,6 milímetros «en forma de cuerda», un saco «azul» y «en forma de uva». Esta revelación la realizó el cirujano ginecológico, Adam Ostrzenski, después de estudiar el cadáver de una mujer de 83 años. A lo largo de los años, muchos otros investigadores descubrieron que el punto G era muchas otras cosas: «un parche grueso de nervios», «la esponja uretral» «Una glándula», «un montón de nervios» y así, muchos agregaron su granito de arena para crear el mayor mito sexual de nuestra era».

«No creo que tengamos evidencia de que el punto G sea un punto o una estructura», dice Nicole Prause, neurocientífica que estudia los orgasmos y la excitación sexual a Cosmopolitan hoy en día. «Nunca he entendido por qué se interpretó como un nuevo órgano sexual. No se puede estandarizar una vagina: no hay coherencia entre las mujeres en cuanto a dónde exactamente experimentamos placer

“Claro», dice ella, «algunas mujeres pueden tener un área dentro de sus vaginas que contenga un montón de sectores más pequeños súper sensibles. Pero otras dicen que cuando siguen el viejo consejo de Cosmo de intentar acabar con dos dedos, sienten incomodidad o tienen que orinar. Otras no sienten nada en absoluto. Porque ellas no tienen nada ahí”, continúa la Doctora.

Claro que la cosa tampoco es más sencilla en la actualidad, pues según Cosmopolitan: “A pesar de la falta de evidencia científica, todavía hay muchos creyentes del punto G, muchos de ellos educadores sexuales súper inteligentes y bien intencionados. Son un grupo bastante acalorado (uno nos colgó cuando llamamos para una entrevista). Su punto es que si una mujer cree que ha encontrado su punto G, eso debería superar cualquier falta de ciencia. Y específicamente, si alguien afirma haber experimentado el placer del punto G, parece «extraño» eliminarlo», dice Kristen Mark, PhD, educadora sexual en la Universidad de Kentucky».

Como dijo Prause a la Revista: «(y esto vale la pena repetir), para algunas mujeres, existe una sensibilidad sexual donde se supone que debe estar el punto G. Pero para otras, no hay ninguna». Puede estar a la izquierda o a la derecha o no existir del todo. Pero a la larga, qué importa? Lo único trascendente es hacer lo que te hace disfrutar a ti.

“¿POR QUÉ estamos cancelando la búsqueda? Hemos terminado con el maldito «punto» y lamentamos, una vez más, haberlo mencionado. Y en realidad, a menos que los investigadores sexuales hagan un avance sorprendente e importante, Cosmo no publicará más posiciones sexuales con el punto G o guías de cómo encontrarlo», asevera la nota.

Aun cuando para mí el tema ya está claro y he perdonado a la revista Cosmopolitan, ha pedido de mi pareja agrego un párrafo, que para él, es el mejor de toda la nota. «Lo que sería verdaderamente revolucionario para la vida sexual de las mujeres es comprometerse con lo que la investigación ha encontrado es real para todas: los mejores predictores de satisfacción sexual son la intimidad y la conexión«, afirma,  Debby Herbenick, profesora de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Indiana e investigadora en el Instituto Kinsey a la Revista norteamericana.

No se preocupen chicas de Cosmo, seguiré comprando su revista cuando viaje. Ahora sí, espero que cumplan su promesa!!!

Joanna Wurmann, corresponsal Mujer y Punto Miami

 

Photo by Dainis Graveris on SexualAlpha

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