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lunes, 20 abril 2020

June Almeida, la mujer que descubrió el primer coronavirus.

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Covid-19 puede ser una enfermedad nueva, pero es causada por un coronavirus del tipo identificado por primera vez por la Dra. Almeida, en 1964, en su laboratorio del Hospital de St Thomas en Londres.

Cuando June Almeida miró por su microscopio electrónico en 1964, vio un punto redondo y gris, cubierto de pequeños rayos. Ella y sus colegas notaron que las clavijas formaban un halo alrededor del virus muy parecido a la corona del sol. Y como se pueden imaginar esas imágenes corresponden al que, en la actualidad, conocemos como coronavirus. Aun cuando éste no era, exactamente, el que produce la COVID-19, sus imágenes sirvieron para identificar dicha familia de especímenes. Y la Dra Almeida fue fundamental en su descubrimiento. Hazaña aún más notable ya que la científica, de entonces 34 años, nunca completó su educación formal.

La Dra Almeida nació como June Hart en Glasgow, Escocia, donde su padre trabajaba como conductor de autobús. Ella era una estudiante brillante con ambiciones de asistir a la universidad. Sin embargo, a los 16 años, debió abandonar la escuela para ponerse a trabajar como técnica de laboratorio en Glasgow Royal Infirmary, donde utilizó microscopios para ayudar a analizar muestras de tejido.

Después de mudarse a un trabajo similar en el Hospital St Bartholomew en Londres, conoció al hombre que se convertiría en su esposo, el artista venezolano, Enriques Almeida. Al tiempo, la pareja y su pequeña hija se mudaron a Canadá y, según el escritor médico George Winter, fue en el Ontario Cancer Institute donde la Dra. Almeida desarrolló habilidades excepcionales con el microscopio electrónico.

Ella creó un método, que permitía una visualización mejor de las muestras mediante el uso de anticuerpos. La científica se percató que éstos eran atraídos por sus contrapartes antigénicas, por lo que cuando Almeida introducía pequeñas partículas recubiertas de ellos, éstos se congregaban alrededor del virus, alertando de su presencia. Esta técnica permitió a los médicos utilizar la microscopía electrónica para diagnosticar infecciones virales.

Almeida identificó una serie de virus, incluida la Rubéola (también conocida como Sarampión), que puede causar complicaciones durante el embarazo. Los científicos llevaban años estudiando la enfermedad, pero fue la escocesa fue la primera en verla.

A medida que sus habilidades ganaron reconocimiento, Almeida regresó a Londres para un puesto en la Escuela de Medicina del Hospital St. Thomas. Allí, en 1964, fue contactada por el Dr. David Tyrrell, quien supervisaba una investigación en la Unidad de Resfriado Común, en Salisbury, Wiltshire. Su equipo había recogido muestras de un virus similar a la gripe, que etiquetaron como «B814», de un niño enfermo en Surrey, pero estaban experimentando dificultades para cultivarlo en el laboratorio. Como los métodos tradicionales fallaron, los investigadores decidieron enviar la muestra de éste a Almeida, con la esperanza de que su técnica de microscopio pudiera identificar el virus. «No teníamos demasiadas esperanzas, pero sentimos que valía la pena intentarlo», escribió Tyrrell en su libro Cold Wars: The Fight Against the Common Cold.

Aunque Almeida tenía pocos materiales para trabajar, sus hallazgos excedieron las esperanzas de Tyrrell. Ella, no sólo encontró y fue capaz de reproducir imágenes claras del virus, sino que recordó haber visto dos especímenes similares, con anterioridad: uno mientras observaba bronquitis en pollos y el segundo, mientras estudiaba la inflamación del hígado por hepatitis en ratones. Incluso, la investigadora había escrito un artículo sobre ambos, el que había sido rechazado ya que los revisores pensaron que las imágenes eran simples fotografías de baja calidad del virus de la influenza.

Sin embargo, ahora con las muestra del Dr. Tyrrell, Almeida llegó a la conclusión que, efectivamente, estaba frente a un nuevo grupo de virus. Durante una reunión, entre los investigadores, cuya finalidad era discutir el hallazgo, se preguntaran como llamar al nuevo espécimen. Después de mirar las imágenes, se inspiraron en la estructura de halo del virus y decidieron usar la palabra latina para corona. Y así nación el Coronavirus.

la Dra. Almeida se retiró de la virología en 1985, pero se mantuvo activa. Se convirtió en instructora de yoga, aprendió a restaurar porcelana fina y desarrolló un buen ojo para las antigüedades, las que a menudo buscaba con su segundo esposo Phillip Gardner, también un virólogo retirado.

Antes de su muerte en 2007, a la edad de 77 años, Almeida regresó a St. Thomas como asesora y ayudó a publicar algunas de las primeras imágenes de alta calidad del VIH, el virus que causa el SIDA.

Ahora, 13 años después de su muerte, finalmente, ella está recibiendo el reconocimiento que merece como pionera, cuyo trabajo aceleró la comprensión del virus que actualmente se está extendiendo por todo el mundo.

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