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lunes, 10 junio 2019

La increíble historia del contrabando del Monasterio Español de Miami

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La verdad es que yo no tenía idea que existia un antiguo monasterio español en Miami. Así que cuando Greater Miami Convention & Visitors Bureau me invitó a conocer los Claustros de San Bernardo de Claraval, me sorprendí bastante. ¿De dónde se me iba a ocurrir que en Florida, una región no originalmente católica y que no fue conquistada por los españoles existiría una autentica construcción religiosa del siglo XII? Pero en esta parte de EE.UU, todos los días hay cosas para sorprenderse y pasar un rato diferente.

Camino al Monasterio, alguna idea tenía de con qué me iba a encontrar, pero aún no me llamaba mucho la atención todo el tema. ¿En el siglo XII la Iglesia Católica ya estaba en Miami? ¿Sería esta construcción similar a todas aquellas que hay nuestros países latinos? Pero nada estaba más lejos de lo que yo creía.

Bueno, en realidad no fue tan grande mi error, pues los claustros fueron construidos en Sacramenia, cerca de Segovia en el norte de España. ¿Qué más inspiración española que en España misma? La historia se ponía aún más extraña. ¿Quién podría haber traído desde Europa un monumento tan grande? Sonaba a una tarea titánica y  carísima. Claro, una vez que escuché el nombre de William Randolph Hearst comprendí todo.

Hearst, el magnate de las comunicaciones norteamericano, no sólo era un millonario, sino un excéntrico que le gustaba la opulencia y era capaz de mucho con tal de mostrar su poder económico. Tanto así que no sólo compró un monasterio antiguo en España, si no que dos. Y como si esto no fuera poco, trajo, además, la fachada de un antiguo templo romano y otras cosas como chimeneas, puertas, techos… etc. para construir su  palacio en California (que nunca llegó a terminar).

La pregunta seguía en mi cabeza: ¿Cómo había llegado el monasterio a EE.UU? ¿La corona española vendía sus reliquias? Para hacer el cuento corto, la historia va así: Arthur Byne, un hombre ambicioso, especialista en la venta de antigüedades del viejo mundo y Hearst se unieron para burlar a las autoridades ibéricas. (¡¡ Lo sabía!!) Así fue como contrabandearon estas tremendas piezas!!! Pero, como en esta vida todo se paga, ésta le pasó la cuenta al millonario (no así a Byne).

Por un lado, al llegar al Nuevo Mundo, Las once mil cajas en que venía el claustro de Sacramenia se confundieron en un procedimiento aduanero, complicando aún más la tarea de armado y, por el otro, los problemas económicos del magnate lo obligaron a rematar gran parte de su colección. Por lo que tanto el Monasterio de San Bernardo de Claraval como el de Santa María de Óvila, ubicado en California, estuvieron abandonados por muchos años.

Un año después de la muerte de Hearst, en 1952, el Monasterio Español fue adquirido para convertirse en una atracción turística. Tomó 19 meses y el equivalente a más de $ 13 millones de dólares (en la moneda de hoy) para volver a armar el puzzle. En 1953, la revista Time lo llamó “el rompecabezas más grande de la historia”.

Finalmente, fue en 1964, cuando el Coronel Robert Pentland Jr compró los claustros, donándolos a la Diócesis Episcopal local. Desde entonces el lugar se ha convertiro en una atracción donde la gente no sólo va a conocer la historia y la arquitectura románica y  pré-gótica, si no tambien a pasear por sus bellos jardines; disfrutar de sus diversas actividades y clases; escuchar música, etc. Es perfecto para pasar un rato agradable y  sacar bonitas fotos.

Si van les recomiendo visitar el laberinto en el jardín. Es ideal para jugar con los niños, pero también sirve para relajarse y encontrar un poco de paz en esta vida tan agitada. Originalmente, éste intenta ser un lugar de contemplación, donde poder deshacerse de los problemas cotidianos, el estrés y los prejuicios.

Si deseas aprovechar esta oportunidad para meditar, te recomiendo pedir un folleto en la entrada, en el cual te explicarán cómo hacer el circuito. Aún cuando no existe un única forma de enfrentar el reto, la idea es que la experiencia te sirva para reflexionar sobre lo que en realidad necesitas poner atención en tu vida.

Desde mi punto de vista, aclarando que no soy muy fanática de visitar iglesias y tampoco me gustan las antigüedades,  les recomendaría, al menos, visitar el jardín del Monasterio. Como dije en un comienzo, Miami no sólo es playa y compras, también es cultura y diversión

Joanna Wurmann
Corresponsal en Miami de Mujer y Punto.

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