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jueves, 7 mayo 2015

“Lo siento, pero no hay baño” ¿Qué hacer en ese angustioso momento? @Miintimidad

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¿Te ha pasado que después de varias horas en las que estás realizando trámites, o que vas de shopping, te dan ganas imperiosas de ir al baño? Sabes que no alcanzarás a aguantar hasta llegar a tu casa o volver a tu lugar de trabajo y no te queda más que poner cara de desesperación y pedir uno prestado.

La persona que te está atendiendo te mira y dice “disculpe pero, no tenemos baño para clientes”. Te dan ganas de llorar y no sabes qué hacer para que no suceda una vergonzosa desgracia.

¿No les parece  increíble que existan tantas leyes y nadie se haya ocupado en exigir que todos los lugares públicos tengan baños para clientes? Debemos tener claro que la vejiga está conectada con los riñones a través de dos conductos llamados uréteres y ésta es como un globo hueco que sirve para almacenar orina, es elástica y tiene una capacidad aproximada de 500 cc. en una persona adulta.

También posee receptores que reaccionan a la distensión y tiene una capa externa llamada detrusor, formado por musculatura lisa, o sea involuntaria, que se contrae, para producir el vaciamiento de esta cuando está llegando a su capacidad máxima. La orina sale al exterior por un conducto llamado uretra y la vejiga tiene dos llaves de paso, uno es el esfínter uretral interno, que posee músculos lisos, ósea involuntarios, y otro esfínter uretral externo, el cual está compuesto por músculos estriados voluntarios. Éstos tienen la función de mantener la continencia de orina al contraerse y permitir el vaciamiento de ésta al relajarse.

¿Qué hacemos entonces cuando nuestra vejiga está llena y no tenemos un baño cerca?

Lo primero es que nunca debemos correr hacia el baño, tenemos que tratar de tranquilizarnos, detenernos, en lo posible sentarse, respirar profundo y contraer al menos por diez segundos los músculos del periné o de la vagina, como si quisiéramos retener la orina. Debemos repetir este procedimiento las veces que sea necesario, hasta que el deseo inminente desaparezca. Al realizar  este procedimiento, se desencadena un reflejo llamado Mahony, en donde se inhibe la contracción de la vejiga. De esta forma tendremos tiempo de llegar a un baño sin pasar una bochornosa experiencia.

 

Odette Freundlich
Directora de Centro Miintimidad
Kinesióloga Especialista en Rehabilitación Pelviperineal y Sexualidad

[email protected]

www.miintimidad.cl

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