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viernes, 15 mayo 2020

Los perros sufren de angustia durante la adolescencia, al igual que los humanos

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Mi perro era mi vida (junto con mi hijo) y fui yo quien se dedicó a «entrenarlo» (si se puede decir que eso fue entrenamiento). Pero recuerdo que hubo un periodo en que me costó más que me hiciera caso y cuando salíamos hacia unos escándalos que nunca antes había protagonizado. Yo pensé que se debía a que no le gustaba la nueva casa ,a la que nos habíamos cambiado, y al hecho de que estaba más viejo y ya no tenía tantas ganas de jugar. Ahora comprendo que mi Loky sufrió de «angustia de separación» y justo durante su adolescencia.

Una reciente investigación realizada en la Universidad de Newcastle en Inglaterra descubrió que los animales responden menos a las instrucciones de sus cuidadores durante la adolescencia. Por lo general, los adolescentes (humanos) muestran cambios de humor, son impredecibles y bastante desobedientes, lo que hace que, en muchas ocasiones, sean difíciles de manejar. Ahora resulta que lo mismo es cierto para los perros en dicha etapa de crecimiento.

La Dra Lucy Asher y su equipo aseguran haber descubierto que los perros se vuelven menos receptivos a las instrucciones de su cuidador durante la adolescencia. «En general, los adolescentes que tienen una relación donde no se sienten seguros con sus padres son los que tienen más probabilidades de mostrar un comportamiento conflictivo hacia éstos», dijo la Dra. Lucy Asher. «Ese es el mismo hallazgo que encontramos [entre los perros adolescentes y sus cuidadores]».

Asher sugiere que, como en los humanos, los perros que se sienten menos seguros sobre su vínculo con su cuidador pueden «jugar» para demostrar su poder. En los canes, dijo, eso podría ayudar al animal a sopesar si es mejor quedarse con su dueño, o seguir sus impulsos reproductivos de encontrar una pareja.

La doctora dijo que esperaba que los hallazgos ayuden a los propietarios a comprender mejor a sus perros y ser más tolerantes. Según ella, existe un gran número de personas que abandonan a sus canes en refugios cuando éstos llegan a la pubertad. «Quizás no se están portando mal sólo porque son traviesos, si no como en los humanos: las hormonas están en su apogeo y les suceden cosas en el cerebro», dijo.

En el artículo publicado en la revista “Biology Letters”, Asher y sus colegas estudiaron la adolescencia perruna observando el comportamiento de posibles perros guía como Pastores Alemanes, Golden Retrievers, Labrador Retrievers o cruces entre estas razas. «Éstas», dijo la doctora, «comienzan en la pubertad, la transición de inmaduros a maduros, entre los seis y nueve meses de edad. Sabemos que se producen cambios hormonales y una gran reorganización del cerebro alrededor de ese tiempo en los mamíferos, por lo que estamos bastante seguros de que es algo que sucede en los perros», dijo la doctora. Pero, agregó, que hasta ahora no estaba claro cómo este período se relacionaba con el comportamiento canino.

Entre los experimentos, el equipo observó cuán obedientes eran perros, de ambos sexos y diferentes edades, a algunas órdenes. El resultado mostró que de 82 perros de cinco meses y 80 de ocho, aquellos considerados adolescentes hicieron menos caso que los cachorros a las órdenes de sus cuidadores. «Tienen casi el doble de probabilidades de ignorar la  instrucción «sentarse»», dijo Asher. Sin embargo, la obediencia de los animales a un extraño aumentó durante el mismo período.

Los hallazgos fueron respaldados por un grupo más amplio de 285 perros, cuyos cuidadores reportaron una baja en la capacidad de ser entrenados entre los perros de cinco y ocho meses. Algo que no ocurre cuando los entrenadores no están tan familiarizados con los animales.

Este último trabajo reveló, además, un aumento en la presencia de síntomas de ansiedad por separación como temblores cuando se los deja solo, alrededor de los ocho meses de edad, lo que se asoció con una menor obediencia a esa edad. Además, Asher observó que las hembras con un apego menor a sus cuidadores comenzaron la pubertad antes, tal como se ve en los humanos, ofreciendo potencialmente nuevas líneas de estudio, aunque la causa y el efecto aún no están claros.

Por su parte, la Dra. Claudia Fugazza, de la Universidad Eötvös Loránd en Hungría, quien no participó en la investigación, dijo que el estudio es importante ya que hay poco trabajo sobre la adolescencia canina. Pero, agregó, que el estudio tiene limitaciones, ya que gran parte del trabajo se basa en cuestionarios, y no se aclara qué tan profundas son las similitudes entre padre e hijo, y perro y cuidador, cuando se trata de diferentes estilos de apego, y los mecanismos detrás de éstos.

Sin embargo, Sarah-Jayne Blakemore, profesora de psicología y neurociencia cognitiva de la Universidad de Cambridge en Inglaterra, describió el estudio como fascinante. “En los humanos, la adolescencia a menudo se asocia con una mayor toma de riesgos, influencia de los compañeros y conflictos con los padres. Esto probablemente se deba a múltiples factores, incluidos los cambios hormonales, el desarrollo cerebral y cognitivo y las variaciones en el entorno social», dijo. «La investigación [canina] sugiere que ciertos comportamientos que asociamos con los adolescentes no son exclusivos de los humanos».

Joanna Wurmann, Corresponsal Mujer y Punto Miami.

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