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viernes, 21 julio 2017

Lo que toda mamá primeriza debe saber

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Hace apenas unas horas mi bebé estaba bien acurrucada en mi útero, no puedo creer que ya la tengo en mis brazos después de varios meses de pasarla muy mal con ascos y uno que otro susto. La escucho llorar, el doctor dice que es niña y que está bien. Pesa 2400 kg y mide 44 cm; para los estándares de los hijos de mi hermana y mis cuñadas es pequeña, muy pequeña.

Me pierdo mirándola cuando la enfermera me la lleva al cuarto del hospital. “Péguesela a su pecho y si se queda con hambre dele este biberón”, me dice. Me la pego unos minutos y llora, le doy la mamila, se la termina y se queda dormida.

Al otro día nos dan de alta y nos vamos a casa. Ha llorado todo el día y parte de la noche, pero no sé por qué. Ya le cambié el pañal, ya le di pecho, ya la arrullé y nada. Se me ocurre hacerle un biberón y cuando se lo doy lo devora, entonces me doy cuenta de que no me está saliendo leche. ¡Cómo no me di cuenta antes! Soy una mala madre…

¡No! No soy una mala madre, en realidad estoy aprendiendo a ser mamá y a conocer a mi bebé.
¿Por qué te cuento esto? Porque no hay una fórmula para ser la “mamá perfecta”. La mayoría de las mujeres nacemos con el instinto maternal pero no nacemos sabiendo ser madres, el tiempo nos enseña.

La mayoría añoramos tener a nuestro bebé en nuestros brazos, pero al mismo tiempo nos da miedo porque… ¿cómo se cuida a un recién nacido? Tú que estás esperando a tu primer bebé y no sabes lo que viene, déjame aclararte el panorama.

Etapa de adaptación

La etapa de adaptación es entre tu bebé y tú. Para crear ese vínculo madre e hijo te sugiero siempre mirarlo a los ojos cuando le hablas, cuando juegas con él, cuando le cantas, cuando lo abrazas, cuando lo acaricias, cuando lo bañas o cuando lo arrullas. Esta etapa es importante porque inconscientemente estás comenzando a desarrollar su autoestima.

Lactancia

Sin duda, la leche materna es el mejor alimento que tu hijo puede recibir durante sus primeros seis meses de vida pues le proporciona los nutrientes necesarios para crecer y además fortalecer sus defensas.

Cuando lo amamantes lava tus manos con agua y jabón, y también limpia tus pezones. Aliméntalo alternando cada uno de tus pechos y al finalizar ayúdalo a eructar. Colócalo boca abajo o sobre tu pecho y da suaves palmadas en su espalda. Recuerda empezar la siguiente toma de leche con el pecho con el que terminaste la toma anterior.

Si tienes molestias en los senos o se te agrietan, o si tu bebé regresa demasiada leche al terminar de comer, consulta a tu médico.

Amamantar a tu bebé trae beneficios a tu salud, por ejemplo, tu útero regresa a su tamaño normal con mayor rapidez, bajas de peso con más facilidad, previenes el cáncer de mama, la osteoporosis, la obesidad y padecimientos cardiovasculares. Es importante que durante la lactancia tengas una buena alimentación rica en carne, pescado, frutas, verduras y agua natural para evitar que tu organismo se desgaste.

Toma en cuenta que si comes sandía, chocolate, chile, cafeína, condimentos, col, coliflor o brócoli le puedes causar cólicos a tu bebé. Además, evita beber alcohol o fumar y tomar sedantes, laxantes o medicamentos.

Si como yo no produjiste leche, no te preocupes, pide al pediatra de tu bebé que te indique la mejor fórmula para él.

Diarrea / Estreñimiento

Es normal que tu bebé haga del baño cada vez que come o al menos una vez al día. Cuando se alimenta de leche materna su popó puede ser líquida y de color amarillo oro, pero si presenta inflamación en el estómago, vómito, diarrea o no ha evacuado, consulta a tu médico.

Por el contrario, si tiene dificultad para evacuar, ayúdalo masajeando su abdomen con movimientos circulares en sentido contrario de las manecillas del reloj. Si le estás dando pecho lo puedes ayudar comiendo manzanas, papaya, ciruelas, pasas o plátano.

Cambio de pañal

Siempre lava tus manos antes de cambiar el pañal de tu bebé y usa toallitas húmedas o algodón para limpiarlo y no irritar su piel. Si es niña limpia de adelante hace atrás y si es niño asea el abdomen, los muslos y los genitales. Seca perfectamente los pliegues para evitar rozaduras, si éstas aparecen puedes darle baños con agua de manzanilla y dejarlo sin pañal en algunos momentos del día, o usar pomada o vaselina.

“Ser madre es más difícil de lo que cualquiera puede contarte, pero también más gratificante de lo que podrán contarte”.

Por: Jaz Mendoza, editora en www.mamaejecutiva.net, el sitio web para la mamá trabajadora que busca el equilibrio entre su vida personal, familiar y profesional.

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