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viernes, 4 enero 2019

Mi Ex es una persona tóxica y yo no lo quise ver

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Hace un par de meses terminé una relación que fue bastante tortuosa. Era como bipolar, días muy buenos y otros horribles. No voy a negar que ha sido difícil este último tiempo. Siempre es duro aceptar un nuevo fracaso, darte cuenta que algo que pensabas sería para toda la vida ya no está. Y, por último, comprender que al final del día, gran parte de todo esto fue tu culpa por negarte a ver la realidad y aceptar las humillaciones sin ponerles un alto. Aun cuando uno tiene claro que la decisión de alejarse fue la correcta, todo duele igual.

No se ustedes, pero cuando yo estoy mal busco ayuda y/o consuelo en todas partes incluido el tarot, horóscopo y vídeos de auto ayuda en YouTube, etc. Sé que puede sonar tonto, pero a mí me sirven. Así fue como hoy, finalmente, logré comprender lo que fue esa relación, y lo que me permití.


Durante estos dos años me expuse y acepté como normal una relación con una persona, que yo pensaba era muy pesimista, pero que en realidad es alguien completamente tóxico. Hoy, gracias a uno de esos vídeos, finalmente, comprendí la verdad: mi principal error fue involucrarme con una persona tóxica.

Durante todo ese tiempo intenté, no sólo sacar adelante una relación destinada al fracaso, si no que, quise ayudar a alguien que no quiere cambiar. Dicen que la gente es el resultado de sus circunstancias. Una familia que nunca sonríe, que siempre se grita y a que apenas se ve no puede ser un ejemplo de felicidad.

Durante casi  dos años pensé que yo era una persona mal educada, que todo lo hacía mal, que no merecía ser amada y llegué a niveles de autoestima que asustaron a mi familia. Perdí mi identidad y mi camino. Sólo vivía para conseguir su aprobación y una palabra amable de él. Acepté la culpa y responsabilidad de todo y lo que hice “supuestamente” mal; me disculpé por errores que no eran míos; apoyé versiones de hechos que, claramente, estaban tergiversados y lo peor de todo es que pensé que estaba enamorada de una buena persona que SÓLO estaba pasando un mal momento a la que yo tenía que ayudar para que después pudiéramos ser felices juntos.

Tantas veces me insultaron y me faltaron el respeto que perdí la cuenta. Desde un “tú  no tienes educación” cuándo era él quien hablaba con su familia en un idioma que yo no entendía sin que fuera capaz de traducirme.  Me decían que “yo no merecía  que me contestaran el teléfono“; “que estaba perdiendo puntos” cuando algo no me gustaba o me bloqueaban de WhatsApp por semanas como castigo. Me callé cuando me gritaron que podían ser felices sin mí, que le daba lo mismo si yo estaba con él o no. Acepté que me dijera “no eres mi señora así es que no tengo por qué preocuparme de ti” cuando se venía el mayor huracán del siglo y yo venía recién llegando a este país. Escuché millones de veces que las mujeres somos unas interesadas y manipuladoras, que los matrimonios felices no existen y que el amor es una ilusión.

Fui tan estúpida en creer que una persona pierde un juicio de tuición porque el juez le tiene mala al abogado y/o el sistema está corrupto. Y estamos hablando de Estados Unidos no de un país del tercer mundo. Escuche cosas negativas sobre mi hijo y exiliaron a mi perro de “nuestra (SU) casa” y yo no hice ni dije nada. ¡¡¡NO HICE NI DIJE NADA!!! Escuché una y mil veces que yo era una persona negativa, que era una egoísta, que debía agradecer y valorar que él me hubiera aceptado en su casa. Cuando fui yo la que me mudé de país, vendí mi empresa y mis cosas, abandoné a  mi perro, acepté tradiciones y formas de vida que no eran las mías y todo por creer en él y en la tontera que quien te quiere te aporrea  y que el verdadero amor es sufrido. (Ese será tema de otro artículo)

Quien me trató como una princesa, en un comienzo, me compraba joyas, me alababa todo el tiempo, me decía que yo era el amor de su vida, que nunca había conocido a nadie tan bueno y que nuestra relación era perfecta; aquel quien me rogó que me viniera a vivir con él, aceptó a mi perro, me prometió la luna y, supuestamente, buscaba una persona diferente a su madre. Ese Nunca existió. Todo era demasiado bello para ser realidad, pero es más bonito creer en los cuentos de Disney, ser una romántica, sacrificar todo por amor que escuchar a tu intuición.

Este tipo gente sabe dónde te duele, cómo manipularte y usar tus debilidades para que te sientas como una cucaracha inservible y te quedes a su lado. Son personas narcisistas y egocéntricos que llegan a creer que ellos son quienes deciden cómo y cuándo se acaba la relación. Y de alguna manera es así, porque cuando ven que ya no te pueden manipular, que tus miedos ya no te paralizan y que estas teniendo vida fuera de la relación tóxica no les queda más que intentar dañarte aún más fuerte.

Y claro, como tú ya viste la luz, ya las cosas no son iguales y comienzas a contestar, a escondidas buscas un lugar dónde irte y gente que pueda ayudarte a salir de este entorno abusivo. Es entonces cuando intentan clavarte la última estocada “quiero que te vayas”, tú, en realidad, ya te fuiste. Sí, tu cuerpo y tus cosas siguen en esa casa, pero ya hace semanas tú esencia está libre. Pero como ellos no ven lo que no quieren ver, seguirán creyendo que fueron ellos los que se aburrieron y te dejaron. Esta gente no te abandona, ellos te pierden.

Si conoces a alguien que se queja constantemente por todo, y que “misteriosamente” le pasan cosas malas que a nadie más le ocurren, que siempre tiene la razón, que crítica todo y a todos, que invariablemente algo le duele y es, constantemente, la víctima del mundo, por favor,  escucha a tus amigas y familia cuando te dicen que esa persona no te conviene.

Tampoco quiero ser injusta hubo momentos muy lindos y ocasiones en que él me “demostraba” que me quería. Pero me gritó tantas veces que NO era así y yo no quise verlo. Y así deje pasar casi dos años, pero siempre había una parte en mí que tenía dudas. Por eso hoy te digo escúchate más a ti y a los que te rodean, pon atención en la señales, y si pasa el tiempo y aun no estas convencida de la relación, por favor no cometas el mismo error que yo. Si reconoces alguna de estas cosas por favor huye antes de que sea peor. Para mi fueron dos años terribles, ojalá no te pase a ti.

Lo mejor es que cuando uno se logra liberar de esta gente empieza a vivir de nuevo. Tu vida ya no está centrada en agradarle ni en conseguir su aprobación o la de su familia, por lo que hay espacio para amistades y panoramas. A pesar de que aún duele siento que puedo respirar más fácil y que mi mente piensa con más claridad. Durante casi dos años estuve encerrada en este minúsculo mundo de toxicidad; ahora tengo el futuro en mis manos y varios proyectos por delante. Al final del día nunca lo necesité, yo me basto para ser feliz y salir adelante.

JW


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