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jueves, 1 octubre 2015

Mi experiencia adoptando un perro callejero

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Toda mi vida he amado a los animales, sobre todo a los perros y a los gatos y creo que si en un futuro pudiese hacer algo por tener un mundo mejor, claramente sería ayudando a todos aquellos animales que día a día sufren abandono, maltrato, hambre o que viven en contextos que no son los apropiados para ellos. Este año quise hacer efectivo ese amor que siento por ellos y entregar una ayuda concreta. 

Por lo mismo, es que me contacté con distintas fundaciones que realizan rescate y adopción de mascotas, con el objetivo de ofrecerles mi ayuda en lo que fuese necesario. Me contestaron que la mejor ayuda que podía entregar era cuidando algún perrito rescatado como hogar temporal, mientras encontraban un hogar definitivo. Había una perra que encontraron en la calle embarazada, y tuvo nada menos que 11 cachorros! Debían encontrar un hogar temporal para todos y uno de ellos, llegaría a mi casa. Yo estaba feliz y lo esperaba con ansias.

El día en que llegó Gary

El día llegó y un cachorro de un mes, color café claro, peludo y con mirada asustada se bajó del auto en que lo traían, cuando lo miré, supe que ese perrito estaba destinado a ser mío, mis ganas de cuidarlo y de entregarle todo el amor del mundo eran enormes. Los primeros días fueron muy cansadores, dormí poco y me costó enseñarle, pero sabía que valía la pena, porque lo quería demasiado y porque sabía que ese era el granito de arena que yo podía aportar en ese minuto.

Le puse Gary (sí, por Gary Medel), dormía en mi cama y se pegaba lo que más podía a mí, era (y es) extremadamente regalón. A las pocas semanas ya había interesados en adoptarlo, y sinceramente se me hacía un nudo en la garganta cada vez que pensaba en que ese perrito se tenía que ir. Por mí, yo lo habría adoptado el primer día, pero a mis papás les complicaba y como la casa es de ellos, tenía que acatar.

Después de pensarlo mucho, decidí jugármelas por lo que yo quería y seguir mi corazón, adoptar un perro no es fácil e implica un compromiso para siempre. Un perro no es simplemente un animal que se puede dejar solo todo el día o encerrado, un perro necesita cariño, comida, paseos, entretención y por sobre todo, MUCHO AMOR. No hay que pensar solo en el hoy, si no que también en el mañana y preguntarse ¿Seré capaz de hacerme cargo de él toda su vida? ¿Le puedo entregar una vida feliz?. Todas mis respuestas fueron un sí, y entonces, lo adopté. 

Hoy Gary tiene 4 meses y ha crecido mucho, va a ser un perro grande y está lleno de energía, muerde todo y le encanta jugar y pasear. Sigue igual de regalón y me encanta ver cómo ha crecido y lo feliz que es. Se transformó en un compañero y trato de llevarlo conmigo a todo lo que puedo. Él me hace feliz porque sé que después de un día difícil, siempre estará esperándome para hacerme saber, a su manera, cuánto me quiere. Él me hace feliz porque su fidelidad es infinita y su gratitud más aún.

Las invito a que si les gustan los animales y pueden hacerlo NO DUDEN en adoptar uno, ellos buscan una familia que los quiera y a cambio les va a entregar muchísima felicidad. Cada vez que lo miro y pienso que podría haber pasado toda su vida en la calle, se me parte el corazón pero a la vez me emociona saber que tomé la decisión correcta. Espero tenerlo muchos años más a mi lado.

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También puedes ver: proyecto fotográfico para conseguir que perros sean adoptados.

Por: Fernanda Urzúa M.

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