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jueves, 25 junio 2020

¿Cómo se vive la re apertura de un hotel en medio de la pandemia? Aquí les cuento mi experiencia en el Hilton West Palm Beach

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Después de varios meses sin mucho sobre lo qué escribir, acepté visitar el Hilton de West Palm Beach y algunos de los restaurantes del hotel y de los alrededores. La idea era simple: ver cómo estaban manejando estos establecimientos  la fase  uno de reapertura en el sur de La Florida  (Los condados de Miami Dade, Broward y Palm Beach son los únicos que se mantienen en la primera fase). No sin mucho evaluar los pro y contra de esta tarea, que para algunos podría parecer descabellada e incluso un poco peligrosa, decidimos con mi pareja, que no solo era bueno salir un poco del encierro sino que también era momento de retomar lentamente nuestras rutinas.

Así fue como el jueves por la mañana partimos, con  mascarilla y protectores faciales en la mano (bueno en la cara realmente) y la incertidumbre e intranquilidad en la maleta, hacia West Palm Beach. Teníamos claro que no eran muchas las regulaciones impuestas por el estado de La Florida. Pues aparte de las capacidades según las cuales restaurantes, gimnasios y otros establecimientos pueden operar; la obligación de monitorear la salud e higiene de los empleados así como el uso de equipos de protección por parte de éstos y las reglas sobre el distanciamiento social no había mucho más que esperar. Especialmente, dado que, hasta ese minuto, el uso de mascarillas era solo una recomendación en lugares donde no había suficiente espacio para estar separados de otros.

Al llegar me enfrenté con el gran temor que yo tenía: el valet parking. Claramente pasarle el auto a alguien para que lo estacione violaba todas las reglas de distanciamiento social y limpieza de superficies recomendadas por los especialistas. Sin embargo, nos encontramos con un panorama que más parecía de un hospital que de un hotel. Cada chico llevaba su mascarillas, guantes y limpiaba las puertas, el pestillo, manubrio y todas las zonas que podrían haber tocado antes de devolver el carro. Como diría mi hijo: Etapa 1 superada.

Lo primero que uno hace al llegar a un hotel es registrarse. Esto implica entrar en contacto con gente, lo que podría causar cierto temor en algunas personas. Aunque no era mi caso, el Hilton, así como el resto de las cadenas hoteleras, ha implementado dos formas de check in y check out que permiten una mínima interacción con los empleados. Por un lado, está la posibilidad de realizar todos los trámites online en las aplicaciones móviles de cada establecimiento y por otro, las recepciones han sido rediseñado para evitar posibles contagios. Esto gracias al uso de plásticos protectores, mascarillas y guantes en el personal y protocolos contactless (poco contacto).

A estas alturas ya me sentía como en un juego virtual en el que debíamos atravesar las etapas hasta llegar a nuestro destino. A medida que avanzábamos rumbo a la habitación la ansiedad aumentaba. La nueva decoración, mezcla rústica y contemporánea, del Hilton estaba salpicada con dispensadores de gel sanitizador. Lo que no sé si me producía cierta tranquilidad o me ponía aún más nerviosa. Sin embargo, al llegar a nuestro cuarto nos encontramos con un sello Lysol bloqueando la puerta y que tuvimos que romper para entrar. Éste, nos comentó Daniel Levinsohn, director de atención al público, es colocado luego de un riguroso proceso de limpieza y sirve para indicar que nadie ha tenido acceso al lugar después de ser desinfectado.

Hace unas semanas que Hilton, está implementando un nuevo programa para ofrecer un estándar de limpieza y desinfección sin precedentes en la industria. El CleanStay Program, (Programa de Estadía Limpia) fue creado en colaboración con el fabricante de Lysol y Dettol y la Clínica Mayo. El fin es “brindarles tranquilidad a nuestros pasajeros. La idea es hacer sentir a nuestros huéspedes que en Hilton están seguros”, nos comentó Levinsohn.

Según Daniel, los empleados realizan una desinfección adicional en ciertas áreas, que se tocan con mayor frecuencia, como interruptores de luz, manijas de puertas, controles remotos, termostatos…etc. “Son 10 puntos considerados críticos que requieren mayor atención por parte de nuestro equipo de aseo. Pero además para terminar con el proceso se realiza una fumigación total… por otra parte, durante la estadía, la limpieza se hará de acuerdo  a las preferencias del huésped, ya que algunos podrían no querer que el personal ingrese a su habitación”

Por otra parte, en el  caso de las áreas comunes como el Lobby y los restaurantes, se siguen protocolos de limpieza igual de rigurosos. “La piscina es algo que caracteriza a nuestro hotel y como puedes ver se han puesto las sillas a 6 pies de separación y se limpian y sanitizan cada 30 minutos. Al igual que en las habitaciones, están se fumigan completamente. Esto se hace todos los días”, comentó Levinsohn. Algo similar ocurre con el gimnasio, en el cual debieron retirar algunas máquinas de ejercicios para cumplir con las normas de distanciamiento social impuestas por el Estado.

Como dije, en el caso de los restaurantes el tema es similar. Por una parte, “el desayuno y los almuerzos son solo para llevar ya que aún no hemos logrado reconfigurar el buffet”, nos confesó Levinsohn. Por otro lado, en el comedor principal, Galley (ver artículo próximamente)se han separado las mesas, tienen menos personal y sólo utilizan la parrilla y un horno, a leña,ya que la cocina central está cerrada. Hay que reconocer que el tema en esta etapa [de mi videojuego] se pone un poco más pesada, pero si uno es consciente de la situación que vivimos y tiene algo de sentido de humor es capaz de pasar un buen rato. Tal y como si fuera octubre del 2019 y cualquier otro minuto en el tiempo.

Debo reconocer que me sentí segura en las instalaciones del Hotel,  pero siempre me estuvimos atentos a nuestro entorno. El gran problema es la gente, pues son pocas las que parecen entender la severidad de la situación mundial que estamos viviendo. En esos tres días, vimos pocas personas usando mascarilla, los bares estaban repletos sin ningún respeto al distanciamiento social. Es una pena porque a estas alturas los seres humanos deberíamos valorar más nuestras vidas y las de nuestros seres queridos.

Joanna Wurmann, Corresponsal Mujer y Punto Miami
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