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lunes, 14 enero 2013

Miedo a los hombres, miedo a mí misma

Así es, como el título lo dice, le tengo/tenía pavor a los hombres. Debo confesar que a pesar de ya tener mi cuarto de siglo, nunca he pololeado. Sin embargo, de un tiempo a la fecha, me he puesto a pensar en el motivo de mi soltería. Y las conclusiones son las siguientes:

No estar conforme con mi cuerpo. Nunca he tenido un cuerpo privilegiado, y ver los vídeos musicales de Ne-yo y otros representantes del Hip-hop y el R&B no ayudan mucho. ¡Las mujeres de esos vídeos tienen unos cuerpos envidiables! Sus piernas llegan “up-to here” y las mías “up –to there”, como diría mi estimada Bridget Jones en la segunda película.

PERO… como soy tan fijona, según mi madre y mi abuela, estas chiquillas regias son bien porfiaditas de cara. Si no fuese por el maquillaje que usan y porque su trabajo ES tener unas curvas espectaculares (son bailarinas o modelos), ellas serían como cualquiera de nosotras. Lo que las hace atrayentes es la actitud. Sí como lo dice la mismísima Cecilia Bolocco: Sexy, es 100% actitud. Yo he hecho la prueba y un día usé una polera escotada muy sexy en una disco, y les prometo que los hombres no dejaban de mirarme. ¡OJO! No soy una súper modelo, para nada. Pero, desde ese día entendí que el primer paso para superar este miedo a mí misma era creerme y sentirme mujer.

Dejar de mirar a las mujeres de la televisión y ver la realidad que me rodea. Por ejemplo, la calle o un parque. Un día que salí a caminar para reflexionar y despejarme, noté la cantidad de parejas que había en el parque o que andaban en la calle. Claro la nubecilla negra y deprimente me persiguió un buen rato y me puse mal genio. Hasta que comencé a observar a las parejas que me rodeaban y adivinen qué: TODAS ERAN DIFERENTES. Ninguna era estilo Brad Pitt y Angelina Jollie. De hecho, a veces la chica era guapísima y el tipo, bueno, el tipo era hombre. (no me lo tomen a mal, por favor) al menos no era mi tipo.

También vi a una niña gordísima, pero que iba de la mano de un tipo flaquito y ambos se veían felices. Con todo esto, recordé a todos lo tipo de los que alguna vez me “enamoré” y honestamente, eran tan normales como cualquier persona. Gordos, bajos, cegatones, cabezones, torpes hasta brutos, sin embargo, lo que me atrajo de ellos fue su personalidad. Y esto me llevó a pensar sobre lo poco que me aceptaba a mí misma. Por eso cuando leí el artículo sobre el proceso de amarse a sí misma, llegué a entender el porqué de mi soltería.

La conclusión final es que todo radica en el cómo te ves a ti misma. Siempre tuve miedo o no quise ver mi verdadera personalidad, por lo tanto, me daba miedo que los hombres me rechazaran. Siempre quise complacer a todo el mundo comportándome como una chica ejemplar y tendía a complacer mucho esperando aceptación. Pero sólo conseguí que me utilizaran y apenas se aburrían de mí me dejaban. Gracias a eso, hoy soy una mujer que sabe que quiere y sé que nadie puede despreciarme. Si yo no tengo miedo a quien soy, no temeré a nadie, menos a un hombre. Y seamos honestas, los hombres en Chile, ¡no son unos adonis ni unos Mr. Darcy para que vengan a exigir tanto tampoco!

Ms. Bravery

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