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miércoles, 19 septiembre 2018

No caigas en estas típicas estafas para turistas

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No hay nada que pueda arruinar más un viaje que una estafa o un robo. Explorar nuevas ciudades y países puede ser muy apasionante, pero cuando no conoces las costumbres, la cultura, la idiosincrasia y/o los sectores más peligrosos puedes ser fácil víctima de criminales que apuntan su vista en los inocentes e incrédulos turistas. Acá les cuento de una pequeña investigación que realicé para advertirles de los engaños más comunes.

Sin duda lo más importante es tratar de mezclarse con la población local. Andar con la cámara y un mapa buscando el hotel en el centro de la Plaza Mayor de Madrid te convierte en señuelo seguro. Lo importante es estar siempre alerta, nunca perder de vista tus cosas (ni por un segundo) y  tener siempre presente que si es “demasiado bueno para ser verdad” probablemente es un engaño. Los ladrones o estafadores siempre están dispuestos a corres riesgos, pero también saben evaluar el alcance de los peligros, por lo que lo mejor que te puede pasar es que elijan a otro como víctima.

Cuidado dónde y/o a quién le cambias dinero
La forma más sencilla de estafa y tal vez la más común es, por supuesto, con la compra- venta de dólares.  En muchos países es común que las empresas que se dedican a esto se aprovechan de los turistas que no conocen la tasa local. Aseguran no cobrar comisión, pero su tipo de cambio es mucho mayor que la norma. Revisa siempre que la cantidad que te entregaron sea la correcta y está atenta a los billetes falsos. Y nunca, pero nunca, aceptes cambiarle dinero a un desconocido en la calle. Recuerda nuevamente: si es muy buena para ser verdad, probablemente es una estafa.

No confíes en nadie que “sin querer” te mancha la camisa con Ketchup.
Esta estafa tiene muchas variantes y ocurre mucho en Europa. Básicamente, acá se trata de un supuesto paseante quien sin querer mancha tu ropa con ketchup, mostaza u otra sustancia y luego comienza a limpiarte sin siquiera pedir permiso. La idea acá es que sueltes tu cartera, te saques la mochila o simplemente distraerte para robarte la billetera u alguno de tus bolsos. En general, no actúan solos y son los cómplices lo que efectúan el robo mientras tú estás desatento. Así es que ya sabes. Es desagradable que te ensucien, pero es peor ser robado. Si esto te pasa no confíes en el “buen samaritano” y no permitas que nadie te toque. Simplemente entra al baño más cercano  o a algún lugar seguro y aséate tu solo.

Si vas a tomar un taxi insiste que use el taxímetro.
Aún en esta época de Uber y Lyft existen muchos lugares donde sólo existen los taxis. Y, lamentablemente, hay muchos estafadores en el rubro. En Chile, por ejemplo, es conocido que los vehículos “no oficiales” del aeropuerto le cobran decenas de veces a los extranjeros.  Yo sé que es tentador y muy común acercarse al taxista y preguntarle: “cuánto me cobras por llevarme a tal parte”. Por favor, si no conoces la tarifa real usa el taxímetro. De seguro, te pedirá una suma mucho mayor de la  que corresponde.

Otra estafa muy frecuente en el rubro y que ocurre en Tailandia e India es que el conductor del taxi acepta llevarte a tu destino, pero hace una parada inesperada en el camino. Generalmente, te llevan a alguna joyería, sastrería u otro negocio con el que tienen un acuerdo. Aunque es poco probable que te  obliguen a comprar algo, puede ser una experiencia muy incómoda capaz de arruinarle el día a cualquiera. A mí me pasó en Cuba, y la verdad es que tal vez fui muy desconfiada, pero prefiero estar segura que correr riesgos.

No aceptes regalos de extraños.
Otra estafa muy común involucra a monjes budistas falsos que  regalan brazaletes, medallones o similares. Una vez que el turista acepta el “regalo”, los estafadores exigirán agresivamente dinero, lo que puede llevar a una confrontación incómoda. Según el New York Times, este timo tiene lugar en todo el mundo, desde la ciudad de Nueva York hasta Nepal, y se aprovecha de las intenciones de las personas de ser respetuosos con otras religiones.

Variantes de esta estafa hay muchas. Por ejemplo, en Los Ángeles, al caminar por el paseo de la fama, supuestos músicos te regalan CDs con su música. En Europa, se acercan para charlar o preguntarte algo y, rápidamente, te colocan un brazalete, un sombrero o te dan una ramita de romero. Una vez que tienes el producto en tu mano o tu cabeza, te exigen dinero. Y la peor parte es que si te niegas comienzan a causar una escena con la esperanza que les des dinero a cambio de que se callen.

No permitas que nadie ponga nada en tu cuerpo, y ten mucho cuidado de no aceptar nada de forma gratuita. Si te pasa algo, simplemente quítatelo, entrégalo, mantente firme al respecto, aléjate y continúa con tu día. No te perseguirán.

En algunos lugares la gente pretende ser sordos y/o te piden dinero o firmar alguna petición.
Ésta me ocurrió a mí en Paris con mi hijo. Y les aseguro que si yo no hubiera estado ahí, él cae redondito. Es muy común en Europa e involucra a una o más personas que pretenden ser sordas y/o mudas. Los estafadores, por lo general niños, se acercan a los turistas con una petición y solicitando dinero para una organización benéfica. Hasta ahí todo bien, pero si llegas a parar y escucharles, prepárate porque no te van a dejar ir tan fácil. La situación se puede volver muy agresiva. En el mejor de los casos, te encontrarás en una confrontación incómoda y entregarás un poco de dinero, pero también te arriesgas a que otros miembros del grupo te roben en medio de la distracción. Ahh y obviamente, los estafadores escuchan perfectamente.

No caigas en el juego “del anillo perdido”
Esta estafa es muy común en París y Roma y tiene dos variantes principales. En la primera: una persona se te acercará con un anillo u otro objeto de aspecto valioso y afirmará que vio como se te caía del bolsillo o la cartera. Cuando dices que no es tuyo, el estafador ofrece que lo guardes de todos modos. Después de aceptar, la persona te dice que es pobre y que necesita dinero, recordándote que ella te dio el valioso objeto.

La otra variante es: Una persona de aspecto inocente recoge un anillo en el suelo y te pregunta si se te calló a ti. Cuando dices que no, el estafador  mira el objeto de cerca, luego te muestra una marca que “prueba” que es oro puro. Él o ella entonces ofrecerán vendértelo por un precio muy “interesante”. Pero no vayas a creer que es una gran oferta o que tuviste mucha suerte. Luego descubrirás que es una simple baratija.

No confíes en nadie que te ofrezca dinero fácil.



Viniendo de Chile conozco muy bien lo que llamamos “el cuento del tío”. Éstos son todo tipo de trampas que te hacen en la calle para robarte sin que te des cuenta. Y no, no me refiero a los simples carteristas que anda al acecho de un despistado para sacarle la billetera o su bolso.

Tal vez el más popular  de las versiones es la “billetera perdida”. Todo comienza cuando ves una cartera en el suelo con dinero saliendo entre sus pliegues. De repente aparecerá un extraño, la recogerá  y te preguntará si es tuya. Incluso podría arrojártela. El objetivo es conseguir que toques o retengas los billetes. Ahí es cuando un cómplice aparece en la escena. “¡Eso es mío!” Afirma. Entonces te acusan de intentar robarle. A esa altura, los estafadores unen fuerzas contra ti. Hay varias variaciones del final. En la primera, los extraños amenazan con entregarte a la policía si no los sobornas, generosamente. En el segundo, exigen que muestres tu dinero para demostrar que no les robaste el suyo. En el minuto en que  sacas tu plata, la agarran y corren.

En otra variación, otro “turista” se involucra. Justo a tu lado, alguien también se percata de la billetera. ¡Oh, alguien dejó caer algo de dinero! El inocente paseante te  propone dividir el dinero y compartirlo. Saca una cuenta rápida y te dice que hay “X” cantidad de dinero. “Vámonos a medias”, te dice,  pero como está apurado te propone que le des lo que tu tengas disponible en ese momento. O sea tú te quedas con todo lo que encontraron y él sólo con lo que tú le entregaste, verdad? Falso, la mitad  de los billetes son simple papel de diario que sólo abulta la cantidad.

Y tal vez el más famoso de todos: Pepito paga doble.
Este engaño lo he visto en muchísimas partes del mundo: Santiago, Nueva York, París…etc. Hasta en las películas es famoso. La estafa se puede realizar con cartas o con vasos y pelotitas o similares. La idea es hacerte creer que es un juego muy sencillo en el que obtendrás dinero fácilmente. Por lo general, hay varios involucrados. No sólo está quien dirige el juego sino además “otros jugadores” que han ganado mucho y arman gran alboroto con el fin de llamar tu atención, te detengas y te decidas a jugar. La idea es simple: adivinar dónde está la reina o la bolita. Suena sencillo y todos nos creemos más listos que el otro y por eso caemos. Entonces decides entrar, ¡y ganas, tal vez un par de veces. Pensando que esto es genial, apuestas más dinero. Y luego pierdes, una y otra vez. Recuerda que “el casino siempre gana”.

Entonces ya sabes, trata de no ser un turista “tan obvio”, mantente siempre alerta, no abandones tus pertenencias, infórmate sobre el lugar al que vas, cuáles son las estafas más frecuentes y los barrios más peligrosos. Pero sobretodo, recuerda lo que te decía tu mamá cuando eras pequeño: No hables con extraños por muy amorosos y honestos que parezcan.

Joanna Wurmann
Corresponsal Mujer y Punto Miami


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