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miércoles, 15 junio 2011

¿No sientes orgasmos? Aquí hay una explicación para esto

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Una de las principales problemáticas con que me encuentro en terapia, es la notable incapacidad que muchas personas tienen para focalizar sus propias sensaciones (u emociones).

Focalizar podría ser descrito como la capacidad de escuchar y sentir 100% la emoción que acontece, tanto en mi cuerpo como en mi mente, en una situación precisa y determinada. Por lo mismo, una de las técnicas que utilizo para buscar una conexión sensitiva absoluta con la situación, es que busquen una palabra específica (sólo una), que sea capaz de definir lo que sienten.

Esto los obliga a focalizar toda la atención en la problemática, bajar los niveles de ansiedad (ya que se pone nombre a aquello que no tenía) y comenzar a trabajar en un terreno donde la persona está en vías de hacerse cargo de lo que le sucede (por lo menos ya sabe lo que le provoca la situación. Muchas personas llegan a terapia esperando que uno les diga lo que ellos sienten, nuestra labor no es esa, sino mostrarles que esa precisa respuesta, la tienen ellos).

En este contexto, de conceptualizar “términos” en una sola palabra, me vi dando vueltas hace algunos días. Y acudiendo más precisamente a la esfera sexual humana, repetí el ejercicio anterior en mi enunciado de Facebook: Me gustaría pedirle a cada uno de ustedes, que defina «orgasmo» en sólo una palabra”. Estos son algunos de los conceptos recibidos y su breve definición según la RAE: descarga (aligeramiento de un cuerpo de construcción cuando se teme que su excesivo peso lo arruine), éxito (buena aceptación que tiene alguien o algo), fusión (unión de intereses, ideas o partidos), reinicio (acción de recomenzar), magia (arte o ciencia oculta que pretende producir resultados contrarios a las leyes naturales), placer (agradar o dar gusto, goce), rico (gustoso, sabroso, agradable), unidad (propiedad de todo ser, en virtud de la cual no puede dividirse sin que su esencia se destruya o altere), liberación (movimiento oscilatorio que un cuerpo, ligeramente perturbado en su equilibrio, efectúa hasta recuperarlo poco a poco) necesidad (carencia de las cosas que son menester para la conservación de la vida) y por último éxtasis (estado del alma enteramente embargada por un sentimiento de admiración, alegría, etc.).

Es interesante observar, que el reflejo más codiciado por el ser humano, pueda ser tan fácilmente delimitado y en tan cortas palabras. Como expuse en un comienzo, algo hay en el definir, que nos permite poner ciertos límites, en aspectos de nuestra vida que a momentos parecen no tenerlos. Podríamos concluir de esto, que el “delimitar” la cosas, nos entrega el control de la situación ya que; “conocer el piso que estoy pisando, me permite manejarlo como yo quiera”.

¿Pero qué sucede cuando esta “necesidad de control” juega un rol imperioso en la sexualidad y comienza a generar problemáticas en la respuesta sexual humana? No se imaginan la cantidad de personas que llegan a la consulta por no poder tener orgasmos. Comienzo a indagar en sus historias, y me he sorprendido al darme cuenta que muchos de estos casos tienen relación a que están tan aferrados/as por controlar todo su alrededor, que en el momento de “descontrolar su propio cuerpo” se sienten incapaces de hacerlo.

Una teoría personal y a pesar de que sucede en todos lados, viviendo en Santiago me he sorprendido al percatarme de cómo vuela el día por tanto movimiento, lo rápido en que se actualiza la tecnología en nuestro alrededor, la explosión de publicidad en temas de comercio, las invasivas ofertas que se aparecen ante nuestros ojos cada segundo del día, el frío que nos ha acompañado este último tiempo, en fin, factores externos “incontrolables” por nosotros los mortales, pero que inevitablemente tienen consecuencias hasta en nuestra sexualidad.

¿Qué me queda por controlar si todo lo externo a mi es un descontrol?
Mi metro cuadrado: casa, pareja, cuerpo. Y así, caminamos por la vida con nuestra casa perfecta, nuestras parejas con correa y bozal, y el cuerpo como única pertenencia 100% nuestra (esto podría explicar bastantes patologías relacionadas con él: anorexia, bulimia, automutilaciones y por supuesto, problemáticas en la sexualidad).

Así, se entra a trabajar en un contexto donde lo que se busca precisamente es soltar un poco el control, dejar que el cuerpo y la mente se focalicen en las sensaciones y dejarse llevar por ese apetecido camino que no necesariamente termina en un orgasmo, sino donde tú sientas que estás satisfecha/o.

PD: Alguna vez leí en un libro una frase que no olvidé nunca: “definir es limitar”… Y me temo que hay aspectos de la vida que probablemente deberíamos dejar de buscar ponerle palabras.

Ps. Nerea de Ugarte López

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