Sexualidad /
martes, 5 abril 2016

Nunca sentí un orgasmo contigo….

Nunca. Nunca. Es verdad, nunca. Tanto tiempo que estuvimos juntos y nunca tuve un orgasmo contigo. Jamás sentí un orgasmo cuando entrabas en mi. Pensé mucho tiempo que la rara era yo. Que algún problema tenía. Leía y leía en internet para entender qué pasaba conmigo mientras en cada encuentro fingía….sí….fingía…supongo que para no herirte porque te amaba tanto que te ponía primero que todo, incluso antes de mí. Supongo que para no desilusionarte porque yo quería ser la mejor en todo y así que te sintieras a gusto conmigo.

Que estupidez aquella que nos han impuesto en la cabeza de que debemos satisfacer a los hombres. La vida no se trata de ellos. La vida se trata de cada una de nosotras y en segunda instancia entonces de la construcción de la pareja. Renegué de mi propia satisfacción para tu pudieras sentirte hombre. En silencio guardé el secreto mientras gemía como una actriz de las mejores. Callada por no romper tu seguridad. Callada por no crear un conflicto. Callada….por mi, para no perderte…

No te culpo de nada. No eres tú quien debía adivinar lo que pasaba. Soy yo quien debió decirte la verdad de lo que sucedía. Pero es que crecemos con medios que nos inundan de información donde alcanzar un orgasmo parece tan fácil. Imágenes erotizadas, películas y publicidad que reducen la sexualidad a un orgasmo rápido y vaginal. Crecemos, o al menos yo, pensando que el orgasmo es la finalidad de todo y con la madurez he aprendido que no…muchas veces tengo relaciones sexuales y no me preocupo si tengo o no tengo orgasmo y disfruto mucho más. No estoy concentrada en un final si no en el momento, en la construcción del disfrute, en el camino…

Los hombres no pueden adivinar, no pueden mujeres, nadie puede. Hay que comunicar lo que nos gusta, lo que no, dónde nos gusta, como nos gusta….hay que decirle si tenemos orgasmos vaginales o clitoreanos. Hay que hablar clara y honestamente. El desarrollo de la sexualidad es demasiado importante y ya no estamos en épocas de callar. Hoy podemos sacar la voz y decir lo que nos pasa realmente. Cuantas mujeres no han podido desarrollarse realmente en ese ámbito por inseguridad, por miedo a que la pareja se enoje, se sienta, etc. No es justo!

Yo pensé que era a anorgásmica porque no lograba tener orgasmos durante las relaciones sexuales. Luego descubrí que era muy normal, que muchas mujeres no tienen. Pero ya llevaba años actuando así que seguí en silencio. A mí siguiente pareja le dije la verdad y me saqué un peso de encima. La buena sexualidad se basa principalmente en la confianza y en la comunicación. Incluso más allá del amor. El sexo y el amor no siempre van de la mano.

Hoy disfruto de una vida sexual fantástica. Entendí que debía conocerme yo primero y abiertamente decirle a mi pareja cómo me gusta que me aborden, qué cosas sí quiero y qué cosas no y también entendí que hay otras formas de llegar a un orgasmo. La penetración es parte de la sexualidad, no lo es todo. La sexualidad es mucho más que eso, mucho más que un orgasmo…..es una construcción maravillosa que comienza con los propios descubrimientos y desarrollos para luego compartirla. La sexualidad no depende de una pareja. La sexualidad depende principalmente de cada una de nosotras, de lo que nos permitimos, de lo que gozamos…..atrévete a descubrirte tu también!

Soledad Ampuerto

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