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viernes, 11 enero 2013

Lo que nunca nadie nos dijo del post parto

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Cuando uno está embarazada todas las madres experimentadas te dan mil y un consejos, te cuentan todas las verdades del embarazo y post parto y te explican con lujo de detalles hasta la última experiencia, por mínima que sea.

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Pero hay algo que nunca (en mis 4 embarazos) me dijo: ¡Cambia el sexo! La relación de pareja se modifica muchísimo, cambian roles y obligaciones, hay menos tiempo para estar juntos (y con cada hijo disminuye en forma exponencial) , estamos más cansados, dormimos menos, nos molestan en la mitad de la noche… ¡y en mitad de una relación sexual!. Todos estos son factores reales que nos pasan a todos los padres y que influyen directamente en nuestra sexualidad… pero estoy segura de que hay algo más…

¿Han visto alguna vez el Animal Planet? Nosotros, los humanos, y los canguros somos los únicos mamíferos que mantenemos relaciones sexuales durante la lactancia, de hecho ninguna hembra mamífera se pone en celo durante esta etapa ¡Sus pretendientes lo perciben por el olor y ni se acercan! Tiene que tener alguna razón científica ¿No creen?

La causa más importante es hormonal: de tener cifras astronómicas de estrógenos y progesterona en la placenta, tras el parto quedamos en cero. En reemplazo, segregamos prolactina, que es una hormona antagonista de las que hacen tener libido y ser fértil: estrógenos, progesterona y testosterona.

Todas quienes hemos sido madres sabemos que en post parto nosotras necesitamos de nuestros hombres: amor, afectividad y protección. Queremos abrazos, palabras de cariño… que nos apapachen en las noches (si es que la guagua nos da unas horas de tregua) ¡pero no queremos sexo! El padre, por su parte suele malinterpretar la demanda de cariño con demanda de sexo, y sentirse mal al ser rechazado. La madre puede intentar solucionarlo evitando el contacto físico y no demandando más cariño. El padre puede reaccionar pensando que la culpa es del bebé, pues desde que nació su mujer ya no es la misma, se ha vuelto distante y el bebé la tiene totalmente absorbida… todo un círculo vicioso difícil de conciliar pero extremadamente cierto. La única solución: la comunicación.

Lo bueno es que es una etapa que se vive de forma intensa, pero que termina. Al mes y medio, dos meses de terminada la lactancia, todo vuelve a ser como antes… o mejor.

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