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viernes, 1 mayo 2020

¿Qué es la terapia culinaria y cómo se puede practicar en casa?

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A riesgo de sonar como un cliché de cuarentena, yo también me he puesto a hornear como fuente de consuelo. Pero al terminar mi tercera hogaza de pan de plátano en dos semanas, me di cuenta de que tal vez estaba recurriendo a la cocina por algo más que un sustento emocional y físico. Mi ritual nocturno había comenzado a parecerse a la meditación: comencé a saborear el tiempo que pasaba escuchando música, enfrascada en picar y moler. Esto hizo que me preguntara: ¿Existe la terapia culinaria? Si es así, ¿Cómo funciona exactamente?

Esta revelación me llevó a Michael Kocet y Julie Ohana, dos profesionales de «Terapia Culinaria» que confirmaron que cocinar puede ser una forma de mindfulness. Ambos han dedicado sus carreras al desarrollo y la práctica de la cocina como tratamiento: Kocet como jefe de departamento en la Escuela de Psicología Profesional de Chicago y Ohana como terapeuta de arte culinario en Michigan.

“Se me ocurrió que, en el campo de la salud mental, existe la terapia de arte, de baile, de drama y de juego. ¿Por qué nadie ha creado aún la terapia culinaria? “dijo Kocet, quien encabezó el comienzo de esta práctica en su universidad. «Hay mucha investigación que se centra en la alimentación consciente, pero las personas no se han centrado en la cocina consciente».

A continuación, encontrarás todo lo que necesitas saber sobre la Terapia Culinaria y la “Cocina Consciente”, además de cómo practicarla tú misma durante la cuarentena y después de ella.

¿Qué es la Terapia Culinaria?

Kocet, en realidad, desarrolló una definición de texto para esta práctica incipiente. Según su investigación, la Terapia Culinaria es «la técnica terapéutica que utiliza las artes culinarias, cocina, gastronomía y la relación personal, cultural y familiar de un individuo con la comida para abordar, a través de éstos, los problemas emocionales y psicológicos que enfrentan los individuos, las familias y los grupos».

En otras palabras, «es la idea de que cocinar y hornear proporciona lecciones y habilidades que pueden ayudar a una persona en su vida», agrega Ohana. “Implica la resolución de problemas, gestión del tiempo, comunicación, trabajo en equipo y mi favorita: “mindfulness”. Todas estas cosas pueden ayudar a una persona a tener los pies sobre la tierra, ser más feliz, menos ansiosa y mucho más”. Cuando se practica con frecuencia y en combinación con una alimentación consciente, la terapia culinaria también podría crear sensaciones de logro y mejora la autoestima.

¿Cómo se practica la terapia culinaria?

Como cualquier práctica de “mindfulness”, la terapia culinaria se trata de vivir en el momento presente. «Tu mente no debería estar «perdida» en tus preocupaciones, tu trabajo, el estado del mundo; se trata de estar presente aquí y ahora, y apreciar los ingredientes y sabores que estás creando«, explica Ohana a The Zoe Report.

Dado que cocinar requiere toda tu atención mental y física, perderse en el proceso es sorprendentemente fácil. «Puedes practicar con algo tan simple como un sándwich de mantequilla de maní y mermelada», explica Kocet. «No te apresures a hacerlo, disminuye la velocidad y presta atención al acto de untar la mantequilla de maní y la gelatina, cortar el sándwich por la mitad y ponerlo en un plato. Concéntrate en la sensación del cuchillo en tu mano, cómo se siente cortar el pan en cada paso”.

También es importante leer la receta en su totalidad y preparar todos los ingredientes de antemano. Este es un concepto culinario conocido como «mise en place», que en francés significa «todo en su lugar». «Éste puede ayudar a eliminar parte del estrés asociado con la cocina«, explica Kocet, quien aprendió la noción cuando tomaba clases en el Instituto Culinario de América. “Si tienes todos tus ingredientes picados, medidos y listos, no correrás por la cocina tratando de encontrar las cosas. Esto hace que el cocinero esté más centrado, convirtiendo la experiencia en algo más terapéutico. Después de eso, se trata de juntar los ingredientes y mezclarlos”.

Aplicando lecciones de cocina fuera de la cocina

El cocinar evoluciona de una simple práctica de “mindfulness” a un tipo de terapia cuando puedes aplicar las lecciones aprendidas en la cocina a tu vida personal. «Utilizo muchas metáforas de cocinar con mis pacientes; puedes transferir muchos de estos principios a experiencias de vida», señala Kocet.

Analicemos el “mise en place”, por ejemplo. En esencia, se trata de dividir una tarea en labores más pequeñas para que no sea tan abrumadora. «Este concepto se puede aplicar a muchas cosas en la vida, como la procrastinación», explica. «Las personas suelen posponer las cosas por miedo o sentirse abrumadas, por lo que dividirlas en trozos manejables puede ayudar a reducir esa ansiedad».

Cocinar también puede moldear nuestra forma de ver los errores y los reveses. «Si estuviera con un paciente que cocinó algo que no salió bien, lo alentaría a mirar la experiencia no como un fracaso, sino como una oportunidad de crecimiento», señala Kocet. “Esto se aplica a todo en la vida. Es importante pensar qué se puede aprender de una situación negativa o qué se puede hacer de manera diferente la próxima vez, en lugar de verlo como un fracaso colosal”.

Consejos para practicar la cocina consciente en casa:

Ya sea que seas una experimentada chef o una novata en la cocina, hay muchas maneras de prepararse para una exitosa sesión de Terapia Culinaria auto-guiada. A continuación, presta atención a los consejos de los expertos Kocet y Ohana:

  1. Elige una receta simple con ingredientes con los que estés familiarizado y te sientas cómoda. Incluso, cortar algunas verduras para una ensalada puede ser una excelente forma de comenzar.
  2. Prepara “el escenario” para una experiencia positiva. Asegúrate de tener suficiente tiempo y espacio libre, y prepara los ingredientes de antemano para reducir el estrés. Ni siquiera tienes que servir tu plato a nadie más que a ti misma, si eso elimina la ansiedad.
  3. ¡Recuerda divertirte! Sé creativa; no se trata de obtener la perfección. Pon música y pasa un buen rato.
  4. Siempre felicítate por intentarlo. Cuando termines con un plato que esté bien, hazlo de nuevo. Prueba cosas nuevas, toma pequeños riesgos y practica.
  5. Cuando termine la cuarentena, considera compartir tus platos con algunos amigos y seres queridos. Siéntate junto con ellos y disfruten el momento. Siéntete orgullosa de tu arduo trabajo y esfuerzo.
  6. Después de cocinar conscientemente, disminuye la velocidad y come también con conciencia. Disfruta tu comida y los sabores. Tómate el tiempo para oler tu merienda y saborea cada bocado.
  7. Honra el proceso de cocción lavando los platos a mano después. Esto también puede convertirse en una práctica consciente y agradable.
  8. Recuerda que es imposible cocinar y comer cada comida en forma “mindful”, y eso está bien. Reconocer que estás comiendo por estrés o devorando la merienda sigue siendo un tipo de mindfulness.

Puedes leer el artículo en inglés en The Zoe Report
Traducido por Mujer y Punto

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