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martes, 18 julio 2017

El rarísimo origen de las pestañas postizas te hará reconsiderar la idea de usarlas

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Hoy en día las pestañas postizas son sumamente comunes, sobre todo para resaltar la mirada en eventos especiales. Las celebridades las usan todo el tiempo, algunas demasiado tiempo, pero su uso se ha vuelto algo tan cotidiano como los tacones.

Pero, ¿alguna vez se habían preguntado de dónde salieron las pestañas postizas? ¿A quién se le ocurrió la brillante idea de pegar una tira de pelos sobre los que ya existen?

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Antes de contarles el origen de las pestañas postizas, debemos advertirles que es bastante curioso rayando en lo desagradable, así que si ustedes son súper fans de sus pestañas postizas, tal vez les convenga pasar a leer algo más agradable:

Consejos para convertirte en una mujer más fuerte.

Pero si ya les picó la curiosidad (como a mí cuando empecé a investigar de dónde habían salido) aquí les dejo la historia:

Primero debemos entender la razón por la que se crearon, es decir, de dónde salió esa fijación por alargar las pestañas ya existentes.

En un inicio, esta tendencia nació de la idea de que, con la edad, las pestañas se van acortando, volviéndose así un tema de preservación de la imagen de juventud que, desde tiempos muy remotos, hemos perseguido.

En la antigua Roma hay incluso un escrito de Plinio el Viejo que relaciona las pestañas largas con un tema de castidad, volviéndolas un objeto de deseo: «Las pestañas se caen por el exceso de sexo, así que es especialmente importante para las mujeres tratar de mantener sus pestañas largas y abundantes, para demostrar su castidad».

Sobra decir que en esos tiempos esto de la castidad era importante, así que las mujeres pusieron atención a sus pestañas, tratando de preservarlas lo mejor posible.

En 1800 el tema de las pestañas volvió a ponerse en voga, y de ahí para delante no hubo quién lo frenara. En 1899 hay registros de mujeres que se implantaban pestañas en los párpados, ¡con aguja! Y sí, era mucho más común de lo que nos gustaría pensar.

Para ese entonces, ya había algunas personas que intentaban «pegarse» cabellos humanos (claro, para evitar esto de la aguja), pero los pegamentos que utilizaban no eran los correctos y se terminaban cayendo.

Afortunadamente, 20 años después hubo una verdadera innovación en la materia y pudieron olvidarse de las agujas.

Hollywood: el culpable de muchas modas extrañas

Aunque los historiadores en temas de belleza no logran ponerse de acuerdo en quién inventó las primeras pestañas postizas modernas, sí hay mucho de Hollywood en el camino.

En 1911, una mujer canadiense patentó las primeras postizas que combinaban un poco de tela con cabello humano. En 1915, un estilista de Nueva York vendió las primeras pestalas postizas, promocionándolas como protección contra la luz eléctrica (¡Wow!) e incluso contrató a varias chicas para que las usaran y abanicaran sus ojos ante los posibles clientes, creando así una de las imágenes más poderosas que tenemos en la memoria colectiva.

Pero 1916 fue EL año de las pestañas postizas, y todo gracias a D. W. Griffith, un director de Hollywood bastante peculiar, que estaba grabando la película «Intolerance» con la actriz Seena Owen. Según The New York Times, Griffith la vio vestida con su atuendo babilonio y pensó que algo le faltaba al personaje.

Así fue commo Senna Owen terminó con cabellos humanos pegados a los párpados, cortesía de un fabricante de pelucas que trabajaba en el set. Obviamente esto terminó en desastre, porque utilizaron un pegamento de goma que casi le cierra los párpados para siempre.

Sin embargo, Hollywood ya había conocido el poder de las pestañas postizas y no estaba listo para detenerse.

A esto le podemos agregar el empuje que les diera Vogue en la década de los 30, posicionándolas como un complemento básico para la belleza femenina y mostrando a sus modelos de portada usando pestañas postizas.

Para los años 40, las pestañas postizas ya eran un MUST en Hollywood y actrices como Rita Hayworth y Marilyn Monroe las utilizaban para todas sus sesiones fotográficas. Lo curioso es que todas ellas usaban cabello humano en las pestañas.

Fue hasta la década de los 50 que se introdujo el uso de productos sintéticos para suplantar los cabellos humanos y el material favorito fue el plástico, y así es como las seguimos utilizando al día de hoy.

Durante los últimos años, las pestañas han tenido sus altas y sus bajas, pero siguen siendo sinónimo de juventud, belleza y miradas profundas. Hoy en día es casi imposible que una actriz de Hollywood camine la alfombra roja sin pestañas postizas… Afortunadamente, los días en los que se usaba cabello humano pegado a los párpados han quedado muy atrás.

¿Qué dicen? ¿Se animan a seguir usando pestañas postizas?

Por: Caro Saracho.

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