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jueves, 27 marzo 2014

¿Cuáles son las posibilidades de recuperarte después de tocar fondo?

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Mientras iba en la universidad, estuve dos años en psicoterapia. Había tocado fondo y no sabía cómo salir de ahí. No me gustaba mi carrera y deseaba salir corriendo, pero no sabía hacia dónde. Estaba tan perdida, que me habría cambiado a diseño gráfico, siendo que nunca en mi vida dibujé un solo croquis.

A un mes de haber terminado mi psicoterapia, el 27 de febrero, fue el terremoto en Concepción. Aquí en Santiago también se sintió tremendamente fuerte y apenas tuve internet, le envié un mail a mi psicóloga para saber cómo estaba (después de dos años juntándote con la misma persona dos veces a la semana para conversar, el lazo afectivo es fuerte).

Días después me respondió, que gracias a Dios se encontraba bien, que cuando fue el terremoto se encontraba en una playa en la Cuarta Región, así que sólo una vez que volvió a su departamento pudo ver los daños. Me dijo “tu regalo, el Buda, se cayó, y se le separó la cabeza, pero es un arreglo fácil de hacer, así que es se imprimió también en la figura el recuerdo de este terremoto, y la confianza de que en la vida, siempre hay posibilidades de reparar”.

Cuando terminé mi psicoterapia, el día de la última sesión, le llevé un regalo, un Buda de yeso, sentado en posición de loto con las manos en las rodillas. Ella es fanática del yoga y además, significaba para mí, un símbolo del equilibrio que me ayudó a encontrar. Pero su respuesta a mi correo, ha sido una de los regalos más iluminadores que me han hecho, y la manera perfecta de cerrar lo que fue una etapa que marcó un antes y un después en mi vida, que me dio la llave para encontrar mi camino de felicidad.
Digo mi camino “de” felicidad (y no “hacia”), porque descubrí que la felicidad es disfrutar del paseo, no es una meta que alcanzar; es una forma de vida. Una forma de vida que podemos elegir, porque el “arreglo” de nuestras heridas es una decisión de perdón y amor. Si piensas que tu sueño es ser feliz, pero hay tantas cosas que tendrían que cambiar en tu vida para ello, me gustaría decirte que no son tantas! Ya que lo único que tiene que cambiar en ti es tu decisión. Decide ser feliz, y todo lo demás será más fácil. Decide dejar atrás las mochilas, rencores, los recuerdos dolorosos. Como dicen en oriente, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. Si estás teniendo una experiencia de dolor,  vívela como tal, pero siembra en tu mente la decisión de ser feliz. Aprende a perdonar, que es un regalo que te haces a ti misma. 
La felicidad no es un estado que sea equivalente a la perfección. Quiero decir que, igual que el Buda de yeso, antes de romperse, era un buda de yeso más que venden en cualquier tienda; luego de haberse desprendido una parte de él y vuelto a pegar, quedó la marca de la rotura para siempre en él, y el bello significado de esa cicatriz.
Trabaja en cambiar la manera de cómo ves tu vida y cuáles son tus expectativas. Si ser feliz no es lo mismo a perfecto, la felicidad puede estar en cualquier parte, ya que las experiencias tienen el significado que nosotros queramos darle. Te invito a definir, bien empoderada, cuál es tu felicidad. No dejes que los demás le pongan colores que no son los tuyos; si casada o conviviendo, si con hijos o sin hijos, de profesión tradicional o artista, si de mucha vida social o dedicada a tus hijos, cualquiera sea. Mira tu vida hoy y encuentra en ella el gozo, el disfrute, las risas. Anota en un papel, a un lado, en qué situaciones o con quién te sientes atractiva, creativa, buena persona ayudando a los demás, poniendo la oreja, mamá contenedora, apañadora y radiante. Luego, anota al otro lado,  lo que te estaría impidiendo ser feliz. Esa columna, suéltala. Si se trata de cosas que “necesitas adquirir”, déjalas a un lado hasta que puedas, eliminando la idea de que las “necesitas”; porque no las necesitas! Si anotaste relaciones complejas o personas que te chaquetean o que te critican sin aportar, entonces toma con ánimo la tarea de ponerlos en el lugar que corresponde, lejos de tu corazón y sin dejar que te afecten. Esto requerirá más tiempo y dedicación contigo misma que asumir que no puedes cambiar el auto, pero también lo puedes hacer. Piensa esto: si a un lado escribiste momentos en que te sientes bien, eso quiere decir que no necesitas nada de lo otro para vivirlo! 
Tú decides qué te hace feliz, es tu derecho de nacimiento.
Así que, comienzas hoy?
Francisca Jara B.
Abogado y tarotista transpersonal
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