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lunes, 1 julio 2019

Recuerda que eres preciosa, siempre

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Para muchas mujeres, hacer su maquillaje profesionalmente es una experiencia emocionante. Te puedes sentar en una silla y mimarte por unos momentos. El proceso, de principio a fin, te embellece y resalta tus características.

Sin embargo, lo que muchas de nosotras no mencionamos, son las inseguridades que vienen con sentarse en esa silla de maquillaje. De lo que no hablamos, es de cómo pueden ser los momentos desencadenantes como estos cuando estamos rodeados de mujeres aparentemente “impecables” y los pensamientos que aparecen a continuación, que dicen, no soy suficiente.

Ya sabes, esos momentos en los que un maquillador dice despreocupadamente: “Esto cubrirá todos tus defectos“. Te miras al espejo, de repente te das cuenta de la realidad de que el mundo ve a las personas en un sentido superficial; te hace encogerse en tu asiento.

Sé que has tenido esta experiencia más de una vez sentada en una conversación sobre belleza; mirando a la cara perfectamente maquillada de otra mujer. En este momento, lo que se supone que es una experiencia alegre, en cambio, se convierte en un problema en cada defecto que ves. Incluso podrías compararte inconscientemente con un estándar de belleza y preguntarte por qué no te ajustas a este molde.

Sin embargo, no solo tienes suficiente con tu cara. Después empiezas a criticar cada centímetro de ti que consideras imperfecto. Te agotas con declaraciones como, “No soy suficiente.”, “Desearía bastante ser como ella.”, “Sería perfecta si fuera así de arreglada. No es tu rostro el que necesita ser arreglado, es tu alma, es tu mente; Es la falsa percepción que tienes de ti misma. Es la falsa percepción de que no eres suficiente.

En primer lugar, no es culpa tuya que pienses de esta manera, porque la sociedad nos ha fallado a todas las mujeres al establecer estos estándares que ni siquiera estamos al alcance de cualquiera de nosotros.

La sociedad nos ha fallado al enseñarnos que las fallas son cosas que nos separan de la “norma” y, para ser la norma, debemos aspirar a la perfección. Tú y yo sabemos que la perfección es inalcanzable. Más importante aún, sabemos que la verdadera belleza se encuentra dentro del alma.

La belleza no se define solo por las mujeres que ves en la televisión o en las redes sociales. La belleza es su singularidad, es su confianza en medio de la debilidad, es su capacidad para iluminar cada habitación en la que entra. La belleza es tu aura, tu luz y tu espíritu. La belleza exuda desde dentro de ti.

No es decir que ninguna mujer se ponga maquillaje, porque a todas nos encanta estar maquilladas de vez en cuando. Sino es que en esos momentos, cuando te separas en privado o te encoges cuando no ves tu propia belleza, recuerda lo especial que eres.

Desde el día en que naciste, fuiste hecho a mano con amor, creado como un tipo de persona única. Eres hermosa. Podrías llorar hoy y querer esconderte del mundo mañana. Lo hemos vivido todas, a veces, una y otra vez. No es fácil ser una mujer que lucha por amarse a sí misma.

Pero recuerda, un día lo harás. Sólo sigue empujando. Mira en el espejo tu cara descubierta con tus cicatrices reveladas e intenta decirte que eres digna. Incluso si todo lo que logras hacer es creer eso por hoy, por este momento. Porque eres digna y siempre lo has sido. No importa como te sientas. Eres digna simplemente porque estás viva.

Para la mujer que lucha por sentirse hermosa: Lo eres, incluso sin el maquillaje.

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